Violencia domestica_Asegura que reeducar a hombres violentos es más eficaz que sanciones legales.

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Un programa de reeducación para hombres que maltratan a su pareja permite que este reconozca y problematice la violencia que ejerce y ayuda a conocer cómo piensa y cómo ve a la mujer para que deje de considerarla una propiedad y la vea como compañera.
Un consultor chileno de OPS señaló en Uruguay que esa experiencia resulta más efectiva que algunas medidas judiciales, aunque también reivindicó el uso de tobilleras de control.
Pareja
Pareja de jóvenes en explanada de Intendencia de Montevideo

Ese programa es promovido por Atilio Macchiavello Rodríguez, quien fue convocado, para tratar sobre el abordaje de los hombres que maltratan a sus parejas o exparejas, por el Consejo Nacional Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica, en el marco de su Plan de Acción 2016-2019.

La videoconferencia del consultor de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) se concretó el martes 23 en la sede del Ministerio de Salud Pública (MSP) con la presencia de la subsecretaria de esa cartera, Cristina Lustemberg; la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Mariella Mazzotti; y el también consultor de la entidad parte de la Organización Mundial de la Salud, Miguel Fernández Galeano, quienes dieron apertura al acto.
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Consultor chileno OMS ,_Miguel Fernández Galeano
El experto, de origen chileno, explicó sobre criterios internacionales, entre ellos, los reseñados en estudios de la Unión Europea, basados en más de 170 programas respecto a aspectos mínimos que se deben considerar en el trabajo con hombres.

“Lo que se hace es una reeducación, que el hombre pueda reconocer su violencia, pueda problematizarla y conocer lo que está en la base de esta violencia, conocer cómo piensa, cómo estructura, cómo ve a la mujer, cómo se representa a la mujer, que deje de verla como un objeto, como una propiedad y que pase a verla como una par, como una compañera. Cuando eso se va logrando, el hombre va dejando esta violencia que, básicamente es un abuso de poder en la relación íntima”, dijo.

Según indicó, estudios comparativos entre hombres asistidos por un programa puntual y hombres sometidos a medidas judiciales, como multas y restricciones de libertad, evidenciaron que luego de un año, quienes participaron del grupo de reeducación concretaron un cambio significativo respecto a los sancionados, una diferencia de casi 70 % en favor de quienes cambiaron sus actitudes.

“Vale la pena implementar un programa educativo, pero se debe hacer bajo ciertos criterios de calidad. No es una psicoterapia, es una reeducación. Los programas no pueden funcionar aislados, deben hacerlo en una red interinstitucional”, explicó.

El experto sintetizó que es necesario comprender que todos los hombres de las distintas sociedades han ejercido violencia contra mujeres, de alguna forma, en los ámbitos públicos y privados, en algún momento de la vida.

“Cuando nosotros tendemos a hablar de ‘estos hombres’, tendemos a hacer una separación arbitraria, como si fueran unos pocos o tuvieran un trastorno particular, y esa no es la realidad. La idea es llegar a todos los hombres. Existen quienes ejercen violencia física, otros psicológica, otros violencia física y sexual”, añadió.

Macchiavello dijo que la violencia de género es un problema del planeta, “una epidemia mundial”. “Tenemos países donde a nivel de la vía pública (contextos y espacios públicos) son más violentos contra las mujeres. Hay lugares donde no se recomienda que las mujeres viajen a hacer turismo solas, como la India o algunos países árabes, donde la mujer tiene menos derechos”, indicó.

El consultor recordó la incidencia de la organización social en patriarcado, que data de hace 5.000 años, y determinó que hombres ocupen puestos de decisión en la mayoría de las instituciones, espacios religiosos, parlamentarios, empresariales, municipios o alcaldías. Recordó que aún los hombres son mayoritarios en los cargos de poder.

Además mencionó que algunos lugares puntuales, como Minnesota, en Estado Unidos, y Toronto, en Canadá, así como países como Bélgica disponen de legislaciones al respecto y una red institucional y comunitaria que ofrece respuesta efectiva frente a la violencia.

En cuanto al uso de las tobilleras, sistema empleado en Uruguay, el experto dijo que esta modalida procura controlar a la población más peligrosa, hombres que evaden las medidas cautelares y que no responden a la reeducación, sino que requieren de un control externo para, recién entonces, pensar que pueden estar equivocados por lo que hicieron.

“Todos los esfuerzos para detener la violencia contra las mujeres son absolutamente necesarios”, sostuvo.

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