Uruguay aumentó los recursos para la salud hasta llegar a 9,5 % del PIB, cuando la OMS recomienda 6,5 %.

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En el marco de su rendición de cuentas en Canelones, el ministro Jorge Basso recordó este lunes 16 que antes de la reforma sanitaria de 2007, los recursos destinados a la salud representaban el 8,2 % del producto interno bruto (PIB), mientras que el año pasado alcanzaban al 9,5 %.

Añadió, al respecto, que la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda destinar un mínimo del 6,5 %, ha reconocido ese logro.

Ministro Jorge Basso
Ministro Jorge Basso

Previo a la reforma sanitaria se destinaba un 8,2 % del PIB, mientras que en 2018 se ubicó en el 9,5 %, de los cuales el 6,8 % son dineros públicos, indicador reconocido por la Organización Mundial de la Salud, que recomienda un mínimo del 6,5 %, recordó.

Los datos comparativos de 2016 señalan un gasto público en salud en Uruguay del 6,6 %, en Argentina del 5,6 %, en Brasil del 3,9 % y en Paraguay del 4,1 %, detalló.

El ministro de Salud Pública dijo, además, que “se dio una transformación brutal” en ese aspecto, ya que, previo a la reforma, el aporte público era solo del 4 % y el resto era privado, es decir, que la gente debía pagar de su bolsillo la cuota fija o los recursos que no daba el sistema.

Tampoco se daba ningún medicamento de alto precio”, destacó. “Incorporamos el vademécum en el Plan Integral de Atención a la Salud (PIAS), con prestaciones obligatorias, más medicamento y procedimientos, con mayor accesibilidad”, repasó.

Para hacer rendir ese 9,5 % del PIB, se decidió que las 42 instituciones privadas y la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), el prestador público, funcionen en la lógica de sistema, mediante convenios de complementación.

No tenemos un seguro para financiar a instituciones en competencia, sino que nuestra reforma es crear un sistema integrado de salud público y privado”, puntualizó. La complementación es la que permite la eficiencia en la administración de los recursos, abundó.

Profundizamos el concepto de nacional e integrado de nuestro sistema”, sostuvo Basso. “Fue muy complejo negociar con los 43 prestadores, cómo resolverlo y ponernos de acuerdo para generar y compensar distintos costos que se podían generar, pues nadie creía que lo lograríamos, y lo hicimos”, enfatizó.

“Debemos mejorar la salud y ser celosos al administrar los dineros de la gente”, insistió. Basso puso como ejemplo de ello que, si cada prestador quisiera tener todo para brindárselo a sus usuarios, el derroche de dinero sería extraordinario, con una sobreutilización y superposición excesiva. “El desafío es gobernar con eficiencia”, manifestó.

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