Una banda de hackers ataca la agencia atómica de Irán en nombre de Masha Amini y la revuelta de las mujeres.

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Un grupo de hackers iraní, Black Reward, dijo en un comunicado publicado en Twitter que había publicado información hackeada que estaba relacionada con las actividades nucleares iraníes.

244 muertos y 12500 detenidos es el saldo hoy de las protestas.

Las protestas desestabilizan las fronteras de Irán.Las protestas se extienden por todo Irán con decenas de muertos

Además de protestas en las calles y gestos de denuncia protagonizados por personalidades célebres, la resistencia y el rechazo contra la brutal represión del régimen iraní se prepara para golpear en más escenarios. Uno de ellos es el informático, como salió a la luz el pasado sábado, cuando se supo que un grupo de piratas había robado datos de una subsidaria de la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), la llamada Compañía de Producción y Desarrollo de la Energía Atómica de Irán (NPPD, por sus siglas en inglés).

Se trataba de un movimiento audaz, destinado a contar con armas para exigir la liberación de los presos políticos y detenidos durante la última oleada de manifestaciones, desatadas por el asesinato a manos de la siniestra Policía de la Moral de la joven Masha Amini, a la que no llevar el velo según lo exigido le costó la vida.

A través de un comunicado publicado en su página web, la OEAI confirmó el lunes el ataque contra sus servidores de correo electrónico y añadió que la incursión ilegal se había producido en la unidad de información tecnológica de la NPPD. El grupo de ‘hackers’ responsable del asalto, conocido como Black Reward, se vanaglorió de los hechos a través de su cuenta en Twitter y de su canal en Telegram, las dos redes sociales con las que se hace eco de sus acciones contra el régimen iraní.

Abundante información

Con una fotografía donde se muestra la imagen de una red de internet, una gota de sangre y un rifle tipo kalashnikov, los piratas informáticos de Black Reward hacen toda una declaración de intenciones en su perfil de Twitter. El mensaje que tienen fijado anima a los usuarios a acceder a un enlace para poder descargarse el contenido de los correos electrónicos y los documentos que robaron con el ataques

En otro texto publicado en Telegram el 22 de octubre, los Black Reward, que se presentan como «miembros de la comunidad ‘hacker’ iraní», explicitan la lista de información a la que han tenido acceso y detallan que la ponen a disposición de los usuarios en inglés, ruso y farsi. También realizan una serie de recomendaciones para efectuar su descarga con seguridad y hacen un llamamiento a «los Gobiernos, organizaciones, instituciones, investigadores y periodistas de todo el mundo» para que accedan a la documentación robada y puedan utilizarla para «publicar de forma independiente», es decir, para que su contenido se conozca a partir de artículos especializados.

Por su parte, la OEAI intentaba el lunes restar importancia al ataque sufrido y se limitaba a señalar que el contenido de los correos robados se componía fundamentalmente de «mensajes de carácter técnico» e «interacciones de carácter cotidiano», acusando a un país extranjero de ser el responsable del incidente y sin ofrecer mucha más información relevante. También señalaba que estaba evaluando el impacto del robo de los correos.

A pesar de ese afán por disimular la gravedad de los hechos, lo cierto es que el ataque supone un auténtico golpe. La afectada NPPD ostenta un amplio abanico de responsabilidades, que van de la construcción y seguridad en las centrales nucleares iraníes o el suministro de combustible nuclear a la fabricación de instrumentos, componentes y equipos para dichas infraestructuras o investigaciones y estudios sobre el uso de la energía nuclear.

Ofensiva informática

El caso del robo de correos electrónicos se suma a la lista de ataques llevados a cabo por piratas informáticos contra el régimen iraní. A principios de octubre, la televisión estatal IRIB sufrió un incidente similar, cuando un grupo de ‘hackers’ manipuló una emisión en directo y retransmitió un rostro enmascarado y una fotografía del líder supremo iraní, Ali Jamenei, envuelta en llamas. A la izquierda de la pantalla, se podía ver la balanza de la Justicia y un mensaje con una acusación evidente y una amenaza velada: «Tus manos están llenas de la sangre de nuestros jóvenes». A la vez, una voz repetía el eslogan de las reivindicaciones: «Mujer, libertad y vida».

En esa ocasión, el acto fue reinvidicado por un grupo de piratas informáticos llamado Edalat-e Ali (Justicia de Ali), que también exhibió fotografías de la fallecida Amini durante la retransmisión y puso subtítulos que rezaban una petición subversiva: «Únete a nosotros y levántate».

El empeoramiento de la situación en Irán, donde prosiguen las protestas, se hace evidente a través de los datos que se conocen sobre la represión de las movilizaciones. Según los ofrecidos el pasado viernes por la Agencia de Noticias de Derechos Humanos, una organización humanitaria iraní, un total de 244 personas han muerto y 12.500 han sido detenidas.

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