Tu ropa te lo agradecerá.

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Tiene casi 200 años más de antigüedad que el frigorífico, y solo ciento y poco menos que el lápiz.

Pero si la lavadora no hubiese sido patentada en Inglaterra en 1691, tendríamos que inventarla. Y aunque lleve con nosotros varias vidas y la usemos a diario, no quiere decir que la tengamos dominada. Más bien al contrario, aún cometemos muchos errores, debido sobre todo a concepciones erróneas.

Existen pocos factores que pueden marcar la diferencia entre un buen lavado -desde el punto de vista práctico (ropa más limpia y perfumada), hasta el ecológico (un menor impacto en el medio ambiente). Pero pecamos por exceso o defecto en casi todos ellos, y eso nos acaba costando más dinero, más agua y una ropa menos duradera, además del riesgo de acortar la vida útil de nuestro electrodoméstico.

Si quieres lavar tu ropa a la perfección y cambiar todo esto a mejor, toma buena nota de los errores más habituales al poner tu lavadora, tal y como indican desde el portal de Reparalia:

 1. Usas demasiado detergente y/o demasiado suavizante

Más jabón no es sinónimo de más limpieza. Y así lo han demostrado estudios del Wall Street Journal: cuando viertes demasiado jabón, se genera una capa espumosa demasiado gruesa, que hace que restos de suciedad como pelos y pelusas, o arenilla, se queden flotando por encima del nivel del agua, impidiendo que se aclaren y desaparezcan correctamente por el desagüe.Como máximo, llena el cacito de detergente hasta la mitad. Y si solo se trata de eliminar el sudor cotidiano, un tercio será suficiente.El suavizante también es derrochado a menudo de forma contraproducente, sin saberlo. Demasiado puede crear manchas en la ropa, eliminar la capacidad de las toallas de absorber humedad y, lo que es peor, contaminar aún más de lo estrictamente necesario.

2. No llenas adecuadamente tu lavadora

Hacer cargas completas te ayuda a ahorrar agua. El orden también importa: mete la ropa más sucia al final para que se someta a una mayor fricción y, por tanto, a un mayor lavado.

3. No permites que el detergente se disuelva

Lavar con agua fría es mejor para el planeta, eso es así. Pero hay detergentes que requieren una temperatura algo cálida para disolverse con garantías, lavar mejor, y no dejar manchas. Es el caso del detergente en polvo, sobre todo. Fíjate en la etiqueta al comprarlo, algunos indican explícitamente que son aptos para lavados en frío.

4. Secas todo con el mismo programa de secado

Y puede costarle caro a la integridad de tus prendas. El secado para prendas delicadas alcanza menos temperatura, mientras que el programa de secado para algodón es perfecto para prendas resistentes y, sobre todo, toallas y ropa de cama.Pero sobre todo, el peor error es…

5. No separar bien la ropa

Hay que hacerlo por colores, para evitar que tus ropas más chillonas terminen tiñendo tus prendas blancas… pero también hay que seleccionar por materiales: toda aquella ropa que pueda dejar pelusillas, aléjala de aquella que no quieras ver «forrada”». Cada tejido en su montón: elástico con elástico. Y toallas separadas, para no crear un efecto abrasivo sobre otras prendas. Haciendo todas estas cosas no solo cuidarás mejor de tu ropa: también lo harás de tu lavadora.

Favorecen la aparición de alergias La presencia ciertas sustancias pueden hacer que el proceso alérgico se active, por lo que conviene evitarlas.

. Usar demasiado de detergente y suavizante al lavar la ropa Los detergentes y suavizantes son compuestos agresivos con la suciedad, que generalmente actúan en condiciones de acidez y diluyen la grasa de las manchas para que sean arrastradas por el agua. Si utilizamos un exceso de estos productos es posible que queden restos en el tejido de la ropa y no se vayan con el secado.

La ropa olerá “a limpio”, pero al ponérnosla y entrar en contacto con la humedad de nuestro sudor, estas sustancias pueden reaccionar, por ejemplo diluyendo la película grasa que protege nuestro cuerpo -y que no, no es suciedad- y agrediendo después la dermis desprotegida, lo que provocará la reacción autoinmune urticante. Hay zonas que son más sensibles a la acción de los restos de detergente y también personas más propensas a los eccemas dérmicos.

. Tender la ropa dentro de casa Es un caso similar al primer supuesto: la ropa conserva restos de detergente y suavizante, aunque no haya sido lavada con una sobredosis de ellos. El problema en este caso son los aromatizantes que dan el “olor a limpio” y que pueden extenderse por la casa mientras las prendas se secan. No tienen que ser tóxicos ni potencialmente cancerígenos -no lo son o al menos no se ha descubierto que lo sean- para que resulten inconvenientes a las personas alérgicas. Pueden dar tanto problemas respiratorios como dérmicos si estas sustancias volátiles entran en contacto con nuestra piel.

. Estrenar ropa sin haberla lavado antes En la elaboración de la ropa industrial intervienen numerosos tintes y otros componentes químicos, de los cuales pueden quedar restos en la ropa. Se recomienda, sobre todo en el caso de niños pequeños, hacerles un primer lavado a las prendas antes de ponérnoslas para evitar un tipo de dermatitis muy frecuente y llamada “alergia por tintes azoicos”. Otra razón para lavar la ropa antes de usarla es la posible presencia de dimetilfumarato, un componente altamente irritante que se utiliza en las bolsitas secantes que suelen introducirse en las cajas donde se almacena la ropa industrial.

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