Seis policías imputados por peculado y asociación para delinquir.

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Seis policías fueron formalizados por diferentes delitos, luego de extorsionar a un hombre que era investigado por estafa. Lo trasladaron de Rosario a Colonia y le exigieron 500.000 pesos a cambio de evitar la prisión, “limpiar todo” y que pueda seguir con su negocio fraudulento.

22 de mayo, seis policías partieron desde la Zona IV de Investigaciones de Montevideo en dos camionetas hacia Rosario, en Colonia, en busca de H.R, quien era investigado por la Fiscalía de Flagrancia de 4to Turno de la capital, a cargo de la fiscal Brenda Puppo, por la presunta comisión de un delito de amenazas.

Los policías sabían que este hombre “manejaba grandes cantidades de dinero” Ya en Rosario, los policías van hasta la casa de la abuela y la madre de H.R. Demostrando ser policías, le preguntan dónde pueden encontrar a su nieto, “con el pretexto de que había violado una medida de prohibición de acercamiento y comunicación”. Ya en el hogar de H.R, exigen poder ingresar, señalando que tienen una orden judicial. H.R les pide que exhiban la orden, y los policías mienten que la tienen en la camioneta, que se la mostrarán cuando ya haya salido.

“Ante esto, R, engañado de que los funcionarios poseían dicha orden, le habilita el ingreso a la vivienda”. Adentro, los policías revisan absolutamente todo. Dentro de su casa, los policías le dicen a H.R que su situación “estaba complicada”, ya que habían incautado varios productos de su empresa, y le proponen llegar a un arreglo “de manera que dejarían asentado que no se había encontrado ningún producto”. Para eso, debería pagar 500.000 pesos.

R les señala que no tiene ese dinero en su poder, y que para poder retirarlo debía ir a Montevideo.El camino a Montevideo y el diálogo en una pieza de las oficinas policiales del Cerro.Un par de horas después, ya cerca del mediodía, llegan a las oficinas de la Zona Operacional IV de Montevideo, en el Cerro. Allí, meten a H.R en una sala en la que lo dejan esperando solo y se llevan las computadoras y el celular.

Minutos después lo pasan a otra pieza, en donde se encontraban los seis policías imputados. “Allí lo rodean en actitud amenazante y le manifiestan que sabían de las estafas que estaba realizando, lo que lleva a que H.R brinde en detalle las maniobras que hacía“, cuenta la magistrada.Las explicaciones no alcanzan. Los policías lo amenazan de varias formas, y la fiscal ejemplifica que en un momento le manifiestan que lo llevarán al Comcar “en una celda con ocho personas y que allí lo matarán”.

Para que no suceda esto, le repiten que deben llegar a un acuerdo a fin de evitar la prisión, “limpiar todo” para que pueda seguir con el negocio, y le dirían a la fiscal Puppo (que investigaba la denuncia sobre él por amenazas) que “todo se trataba de una broma y de una tomada de pelo

Salen de la zona policial, y van hasta la sucursal del Brou en Paso de la Arena. Antes, le entregan las computadoras y el celular, y le exigen que firme un acta donde autoriza la inspección de su casa.

Suben a una camioneta, y se dirigen a la sucursal del banco, unas cuadras antes del banco, lo hacen bajar para evitar ser filmados por las cámaras de seguridad y le dan indicaciones: deberá retirar el dinero y luego caminar hacia la terminal de ómnibus del Paso de la Arena, donde lo levantaría otro vehículo.En el banco, H retira 90.000 pesos y 5.600 dólares. Sale del edificio, se coloca la capucha y camina en dirección de la terminal. Antes de llegar, lo intercepta un auto Ford Escort, quera conducido por F, uno de los imputados.En la camioneta, H.R le entrega el dinero al policía F, quien le devuelve 5.000 pesos para que se tomara un taxi para regresar a Rosario. El viaje salió, finalmente, 6.000 y la familia de H debió abonar el resto.

Todo esto se supo, luego de que M.E, madre de H.R, fuera hasta la seccional de Colonia y radicara la denuncia. Esto derivó en el inicio de una investigación administrativa, fiscal y policial.¿

A criterio de la Fiscalía, estos policías incurrieron en un delito de extorsión, un delito de abuso de funciones, un delito de violación de domicilio especialmente agravado, un delito de privación de libertad y un delito de asociación para delinquir.

“En efecto, los imputados aduciendo su calidad de funcionarios de investigaciones de la ciudad de Montevideo, portando camperas que llevaban tal consigna y exhibiendo a la víctima sus identificaciones policiales llevaron a cabo actos arbitrarios, que no habían sido ordenados por la Fiscalía actuante que investigaba”

Entre dichos actos arbitrarios cabe mencionar, señala la fiscal: “ingresaron al domicilio de la víctima alegando que tenían la correspondiente orden de allanamiento la cual no había sido autorizada en forma alguna por la justicia competente, proceden a examinar intensamente el domicilio de la víctima y los efectos que allí se encontraban, lo interrogan acerca de los algunos de ellos y forma en que los adquirió, incautaron su teléfono celular y dos torres de computadoras sin orden alguna de la Fiscalía actuante y Justicia competente, lo detienen sin orden judicial alguna y sin poner en inmediato conocimiento a Fiscalía y lo trasladan a la ciudad de Montevideo para dejarlo luego detenido en dependencias de Zona IV de Investigaciones cercano a zona del barrio Cerro”.

fuente Mdeoportal

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