Se fomenta consumo de legumbres para mejorar dieta balanceada de la población.

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En el marco del Año Internacional de las Legumbres proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los ministerios de Ganadería y de Desarrollo Social

destacan el rico valor nutricional en proteínas que tienen lentejas, porotos y garbanzos para lograr una dieta balanceada. En Uruguay, solo 0,1 % del territorio tiene plantaciones de legumbres

y el consumo se encuentra por debajo de los parámetros internacionales.

 

Las carteras de Desarrollo Social y de Ganadería, Agricultura y Pesca realizaron este miércoles una actividad para sensibilizar sobre las ventajas nutricionales y la producción sostenible de alimentos

que se encamina a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición.

Las legumbres son un tipo de leguminosos cosechadas exclusivamente por su semilla seca, de los cuales los más conocidos y consumidos en Uruguay son las lentejas, porotos y garbanzos.

También se encuentra el chícharo, soja, maní y habas, dentro de las más de 20.000 especies que existen.
Son una fuente rica en nutrientes y tienen la característica que pueden ser almacenadas durante meses sin perder su elevado valor nutricional.

En la oportunidad, la directora general de la Granja, Zulma Gabard, indicó que el consumo que aconseja la Organización Mundial de la Salud es de tres a cinco raciones semanales para obtener una dieta balanceada en alimentos.

“Uruguay se encuentra por debajo de esos parámetros. Debemos tener en cuenta que el consumo de las legumbres aporta a la unión familiar por cómo se consume en el hogar”, certificó.

Explicó que las legumbres tienen 25 % de aporte en proteínas, poseen hidrato de carbonos en el orden de 60 %, de 4 a 18 % de lípidos insaturados que ayudan a reducir el colesterol y

adquieren alto contenido en fibras y minerales, vitamina B, E, acido fólico, potasio, nitrógeno, zing y manganeso.

Otros factores predominantes son que tienen adaptación a distintos ambientes, lo cual deriva en que no es un alimento restringido, es productivo para el cuidado ambiental, especialmente del suelo y es de los primeros alimentos que el hombre domestico, agregó Gabard.

Recordó que Uruguay tiene 16 millones de hectáreas de suelo explotado, 65 % de las cuales son de campo natural, seguido de 10 % en el cultivo de soja, luego se encuentra la forestación, las praderas artificiales.

“Solo 0,2 % de la superficie explotada del país corresponde a frutas y hortalizas y dentro de ese porcentaje el 0,1 % son legumbres. Que sea poco significativo en superficie no hace que sea poco significativo en el fruto de la producción netamente familiar puesto que ocupa el 20 % de la mano de obra agropecuario por hectárea. Por eso debemos fomentar la plantación y el consumo”, reveló.

Por su parte, el directo del Instituto Nacional de Alimentación, Gerardo Lorbeer, sostuvo que Uruguay tiene “en enorme desafío” en la promoción y desarrollo de la agricultura familiar a través de la ley 19.292, las que establece una reserva obligatoria para la compra por parte del Estado.

También el representante en Uruguay de la FAO, Vicente Plata, sostuvo que “es importante tener en cuenta que el cultivo de estos vegetales ayudan a la mitigación del cambio climático ya que fijan nitrógeno en el suelo y generan bajas emisiones de gases de efecto invernadero”.

“Además requieren poca cantidad de agua, por lo tanto su inclusión en rotaciones hortícolas es muy importante”, expresó.

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