Protestas en Chile: “Si tú no tienes plata en este país, te mueres” esperar por una consulta de Fonasa años.

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Historia de una paciente Berta . Entrevista de la BBC

Berta Aparicio tiene 49 años. Es empleada doméstica, pero no trabaja con regularidad desde hace más de seis años. Sin embargo, luce cansada, adolorida y sobre todo, triste. Berta tiene una artrosis lumbar severa, que no la deja vivir en paz.

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“Los dolores son terribles, a veces no me dejan dormir, ni caminar, ni moverme. Otras veces, no me puedo levantar de la cama”, asegura.

Mientras muestra su columna evidentemente desviada, dañada, cuenta que el dolor de su espalda apareció hace muchos años, pero nunca pensó que determinaría el resto de su vida.

“A los 43 años fui al consultorio de Cerrillos, me hice la primera resonancia y me dijeron que tenía dañadas dos vértebras, que necesitaba una operación pero no me la podían hacer ahí, así que me derivaron al Hospital El Carmen de Maipú”. En ese momento, el año 2013, si Berta hubiese tenido el dinero para atenderse en una consulta privada, probablemente el tema se habría solucionado.

Sin embargo, Berta, como la gran mayoría de los chilenos, se atiende en FONASA, el servicio de salud pública. Nunca imaginó que entraría en un ciclo de esperas interminable. Esperé tres años la interconsulta (ser derivada de un centro asistencial a un hospital, con un especialista) y cuando llegué al hospital la doctora me dijo ‘lo siento, acá no atendemos ese tipo de problemas, no tenemos esos especialistas'”.

Era 2015 y Berta, ya de 46 años, tuvo que volver al mismo consultorio donde comenzó su periplo.

“Volví al consultorio y pedí una interconsulta para el hospital San Borja Arriarán, que me corresponde por la zona, pero mientras tanto pasó el tiempo y yo no podía más de dolor”.

“Un kinesiólogo me dijo que la enfermedad ya había avanzado mucho, y que él no me podía ayudar sin la opinión de un especialista”.
Berta esperó tres años más, hasta que finalmente creyó que le darían una solución. Me llamaron del San Borja Arriarán el 9 de abril de este año, 2019. Me dijeron que me iban a infiltrar la columna. Yo estaba tan feliz, tan contenta, aunque no fuera la operación que necesito. Pensé, al fin mi problema se va a solucionar, aunque sea con una solución parche, no tendré más dolor”.De las 10 sesiones de infiltración que le ofrecieron en abril de este año, aún no la han llamado para la primera.

Siento que están jugando conmigo. Cada vez que voy a preguntar me dicen ‘señora, no venga, tiene que esperar, el sistema es así’. Es una rabia, una impotencia… porque tú vas con la ilusión, y no te toman en cuenta ¿sabes lo que es que no te tomen en cuenta?…”.

FONASA (Fondo Nacional de Salud) le garantiza cobertura completa de sus gastos médicos.Sin embargo, nadie le contó cuánto tiempo debería esperar para acceder a ese beneficio. Ya van más de seis años de aguantar el dolor.

“Ya perdí la esperanza. Siento que esto es una burla. Una vida de puras injusticias. Si tú no tienes plata en este país, te mueres”.

“Averiguamos en una clínica privada y la operación cuesta unos 5 millones de pesos (US$ 6.345) entonces mi marido me dice… ‘vendamos el departamento para que te puedas operar’, me lo ha dicho muchas veces… pero yo le digo qué le vamos a dejar a nuestros niños… Dejémoslo así. Aprendí a vivir con el dolor”.

“He estado súper mal, anímicamente, físicamente y emocionalmente. He sufrido depresión. Siento que en este país es como un pecado ser pobre. Estamos en una sociedad que no te ve, donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres somos más pobres”.

Realidad chilena en materia de SALUD.

El doctor José Miguel Bernucci, secretario nacional del Colegio Médico de Chile, asegura que “el problema que estamos teniendo, y que se ha ido incrementando con el tiempo, es el de las marcadas diferencias en las experiencias que están teniendo los pacientes en el sistema público versus el privado”.

En el sistema de salud chileno, la desigualdad se hace presente con fuerza.

FONASA, el organismo público que administra los fondos estatales destinados a la salud, atiende al 80% de la población y divide a sus beneficiarios en cuatro tramos, del A al D, según sus ingresos económicos, siendo el A el más bajo.Un 17% de los chilenos pertenece a ISAPRE o Instituciones de Salud Previsional y el porcentaje restante corresponde al sistema de salud de Fuerzas Armadas.

“En Chile el 50% de los gastos en salud se los lleva el sector privado y el otro 50% el sector público. Suena como equitativo, pero hay que entender que el 80% de la gente se atiende en el servicio público”, asegura el doctor Bernucci.

El médico remarca que existe un agravante.“Hay algo que se llama determinantes sociales en la salud, que dicen que generalmente la persona que es más pobre o que tiene menor nivel socioeconómico tiende a enfermarse más y por lo tanto tiende a gastar más que las personas que son más ricas”.

Es decir, la población más vulnerable en Chile, es la menos protegida.

Existe otro concepto, llamado gastos de bolsillo”, en el que Chile tampoco sale muy bien parado.

El gasto de bolsillo es el dinero que sale directamente desde los ahorros primarios de cada hogar para pagar por la salud.

Según el último informe de la OCDE (OECD Health Statistics 2019), el promedio en este tipo de gastos en sus países miembros es de 20,6%. Sin embargo, en Chile sube al 35,1%, quedando en el tercer lugar de los países con más altos gastos de bolsillo, solo por debajo de Letonia y México.

Según información del Ministerio de Salud, a junio de 2019, más de 1,5 millones de personas se encontraba en una lista de espera, ya sea aguardando una atención con un especialista o una cirugía.

En total, hay más de 1,8 millones de solicitudes que deambulan en una lista de pendientes de la salud pública.

Más de 130.000de estas solicitudes llevan esperando entre dos y tres años y poco más de 80.000 llevan incluso más de tres años a la espera de una atención.

“Alrededor de un 54% de las horas de médicos en Chile están en el sector privado y el 46% restante en el sector público”, cuenta el doctor Bernucci. O sea, el 80% de la población tiene muchas menos posibilidades de conseguir atención que el 20% más privilegiado.Las historias de gente que ha muerto esperando una cita y la llamaron luego de fallecida se cuentan por cientos.

Fuente BBC .com

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