Nicolás Cuestas en Doha. “En el 42 tomé la bandera de Uruguay y llegué a la meta”

0
270

El olímpico corredor uruguayo tuvo que pasar por el baño, vomitó y hasta lo subieron a una silla de ruedas, pero abandonar no era una opción.

La imagen puede contener: una o varias personas
Nicolas cuestas Atleta Uruguay en Doha

Nos comenta Nicolas Cuestas :Hoy la que considero mi prueba me ha dado un golpe duro. Pero me he hecho más duro y a pesar de vivir un infierno en esta carrera, como pude, la terminé. Muchas gracias a todos por el cariño y el afecto. No hubiera sido posible sin su apoyo.

Debido al calor sofocante que se vive en las horas del día en Qatar por estas fechas, se fijó la carrera de 42 kilómetros y 195 metros para la medianoche. Pese a ello, la prueba resultó un calvario para el olímpico deportista uruguayo, quien llegó en último lugar y se ubicó 55.° entre 73. ¿Y los otros 18? Abandonaron.

“Me quedé un poco caliente con la carrera. Me iba a quedar conforme haciendo una buena carrera, y creo que hice la mejor carrera que pude. Podría haber abandonado, pero decidí seguir” Completó el recorrido en 2:40.05, muy lejos del 2:13.59 que ostenta como récord personal desde los Panamericanos de este año en Lima, pero el objetivo era llegar. Abandonar, como le tocó en el Mundial de Londres 2017, parecía no ser una opción.

La semana arrancó bien. El lunes hice el último trabajo fuerte y estaba ajustando los ritmos. Venía descansando y entrenando al mediodía en horas de calor. De noche salía de nuevo. El miércoles me dieron una mano Diego Aguirre y el profe Fernando Piñatares, que me llevaron al complejo donde entrenan. Pusieron todo a disposición y tras pasar por el masajista quedé con las piernas descargadas”, recordó.“El viernes fue de los peores días en Doha; había mucho viento y polvo en el aire, con poca visibilidad, y 80% de humedad. Hice mi entrenamiento previo a la carrera a la 1 de la mañana. En los días anteriores me salteaba el desayuno para dormir hasta el mediodía e iba a cenar. De noche nos dormíamos a las 3 de la mañana para acostumbrar al cuerpo a la hora de la carrera. El día previo a la carrera fue normal; me levanté tarde, almorcé súper sano y me hidraté toda la tarde. Desde el jueves prácticamente no salí de la habitación y me quedé acostado y descansando”, narró.

Fui a la carrera con todo el equipo tranquilo y concentrado. La entrada en calor bien; el día de la carrera había 45% de humedad y 30 grados, pero no era tan duro. Era como correr en Uruguay en verano. Tuve que reajustar el ritmo porque las condiciones venían siendo de 75% a 80% de humedad. Me di cuenta de que se podía correr más rápido y en la entrada en calor me sentí bien hasta el momento de la carrera”, explicó.

“Largué casi en la última parte de un pelotón bastante grande que se formó en la primera vuelta, a 3,15 por kilómetro. Quería pasar la media para ver si el ritmo me quedaba bien. Me sentí bien. Ya empezando la segunda vuelta empecé a sentir un dolor sobre los abdominales, y después de haber tomado la primera botella de hidratación especial sentí una molestia en el estómago pero no le di mucha importancia. Me masajeé un poco mientras corría y se me fue”, expresó.

La segunda vuelta la hice más rápido y salí a buscar corredores, pero después seguía consumiendo mi avituallamiento, sales y todo lo que había dispuesto. Distribuí 12 botellas con determinados líquidos para cada kilometraje. Después de la segunda vuelta sentí el estómago muy mal. Estaba tomando agua en los puestos y no me estaba cayendo bien, por lo que decidí en la tercera vuelta no agarrar hidratación. Terminando la tercera vuelta me vino una sensación de retorcijones y tuve que ir al baño. Me metí enseguida al primer baño químico, estuve 10 segundos y salí disparado a recuperar esos segundos perdidos”, reconoció.

Iba corriendo bien, pero cuando pasé el kilómetro 22 tuve que parar porque empecé a hacer arcadas. Ya me había dado náuseas. Me recuperé y empecé a buscar el ritmo, pero me estaba costando un poco más. En el 25 me desvanecí y tuve que parar porque no podía seguir corriendo. Ahí caminé un poco y arranqué a correr de nuevo. Después tuve que parar un par de veces más porque había tomado la decisión de que la carrera no iba a ser lo que yo quisiera y seguir sin hidratación hasta donde pudiera. No me entraba más nada en el estómago y tenía una sensación tremenda”, lamentó.

Pese a los vómitos y a la silla de ruedas, siguió: “La estaba pasando mal”

Desde el kilómetro 14 no estaba consumiendo líquidos, sales ni bebidas. En el 32 paré y empecé a vomitar lo que tenía en el estómago, que era bastante. Ahí se me acercaron los paramédicos y me pusieron en una silla de ruedas. Me estaban sacando para el inicio del circuito, y cuando quedé un poco consciente me preguntaron si seguía o no. Les dije que sí porque me sentía un poco mejor. Esa sensación me duró dos kilómetros y en ese momento me faltaba una vuelta y media. Pasé la última vuelta y ya no tenía fuerzas. No podía aguantar un ritmo ni de trote”, admitió Cuestas.

“Se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Cuando volví a correr pensé: ‘Me tendría que haber quedado en la silla de ruedas’. La estaba pasando muy mal. En el Mundial anterior tuve que abandonar y este año quería terminarlo bien. De hecho hice una muy buena preparación y sabía que si podía hacer una buena carrera era top-20 seguro. En ese momento no tenía bronca ni nada. Lo único que quería era llegar, por mí y por la gente que me había apoyado y que estaba esperando que compitiera. Podría haber abandonado, pero decidí llegar y lo hice en último lugar”, comentó.

Cuando pasás la meta tenés una recta de un kilómetro y medio para tomar la ruta en el sentido contrario. Paré en un puesto de agua y empecé a tomar de a poquito y caminando. Me dolían mucho los abdominales y me empezó a doler la espalda. Fui caminando un kilómetro y medio y me faltaban tres kilómetros. Empecé a correr de nuevo, hice un kilómetro entre corriendo y parando. Los últimos dos kilómetros los hice como pude. En el 42 tomé la bandera de Uruguay y llegué a la meta”, dijo, y pese al resultado y al calvario que vivió, no dudó en mostrarse “contento por el gran esfuerzo” que realizó.

De cara a lo que viene, sólo piensa en recuperarse y a mitad de la semana comenzará “suavemente”. “Mi objetivo ahora es la media maratón del 27 de octubre en Valencia, donde buscaré mi mejor marca personal. Muscularmente terminé bien. El entrenamiento que hice resultó y tengo casi nada de dolores en las piernas. Eso es lo positivo que rescato. De cara a Tokio 2020 voy a correr la maratón de Sevilla el 23 de febrero buscando la marca mínima o acercarme lo más que pueda”, concluyó.

Fuente facebook nicolascuestas / futboluy

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.