La sensibilidad del juez estadounidense Frank Caprio, de Rhode Island. Es el ejemplo de lo sensato.

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El juez que conmueve a Estados Unidos por su sensibilidad y su sentido común.

Frank Caprio, de Rhode Island, se hizo conocido por protagonizar “Caught in Providence”, un programa de televisión documental en el que se presentan sus casos más curiosos. Allí intenta aplicar la ley desde un punto de vista humano

El juez Frank Caprio
El juez Frank Caprio

Es juez municipal de Providence, Rhode Island, desde 1985. Sus casos no son particularmente relevantes, ya que esencialmente se ocupa de contravenciones, como infracciones de tránsito y otras faltas menores. Sin embargo, su empatía fuera de lo común, y su convicción en interpretar la ley de manera flexible, siempre desde una perspectiva humana, le dieron cierta notoriedad.

Su hermano, Joseph Caprio, comenzó a filmar las sesiones del magistrado hace unos 20 años. Se dio cuenta de que lo que ocurría en muchas de ellas podía ser interesante para el público. Y no se equivocó. El juez Frank Caprio protagoniza hoy la serie documental “Caught in Providence”, que se emite los sábados a las 23.35 por ABC6-WLNE.

Nada de lo que ocurre en el programa es actuado. Esencialmente, el show muestra los mejores momentos de sus audiencias, que son filmadas con el consentimiento de los comparecientes. Si alguno no quiere aparecer en televisión, ese caso queda excluido.

Una sentencia que ganó notoriedad a principios de este año tuvo como protagonista a Sarah, un conductora que había sido multada por estacionar en una zona que estaba vedada por sólo dos segundos de diferencia. Se podía aparcar a partir de las 10:00, y ella había dejado su vehículo a las 09:59:58.

   Con humor, Caprio se preguntó en un momento: “¿Qué dice la Justicia para estos casos? ¿La cárcel?”. Luego, ante las risas de todo el tribunal, le dijo que podía irse a su casa. “Era una cuestión de unos pocos segundos, y tratamos de usar la regla del sentido común”, precisó.

El caso más conmovedor se registró en marzo. Parecía uno de los tantos que se inician por multas de tránsito impagas, pero detrás estaba la dura historia de vida de una mujer que había perdido a su hijo.

“A mi hijo lo mataron el año pasado. Marzo del año pasado. Dijeron que él debía 75 dólares de intereses desde mayo de 2016. Sin embargo, él ya estaba muerto en ese momento. Entonces lo que hicieron fue frenar mis cheques hasta que yo no fuera hasta allá a arreglar el problema. Fui, y cuando salí tenía una multa por mal estacionamiento”, contó Andrea. Debía pagar 400 dólares, pero no tenía forma de llegar a esa suma.

Caprio solo escuchaba, sin pronunciar una sola palabra. Su miraba, clavada sobre los documentos de la acusada, quien seguía con su historia.

“Yo tuve un año muy duro, su señoría. Recibo un subsidio por discapacidad y no tengo los 400 dólares para darle. Realmente no los tengo. Yo solo trato de conseguir dinero para un nuevo departamento. Todavía sigo pagando el funeral de mi hijo. No sé de dónde sacar esa cantidad de dinero”, dijo entre sollozos, antes de repetir con pesadumbre: “Simplemente estoy viviendo un momento duro, su señoría”.

En ese instante, el juez alzó su mirada y, afligido por el relato de la acusada, le dijo: “Creo que todos podemos expresarle nuestras condolencias y entender el trauma que ha vivido”. Luego le explicó que trataría de balancear lo delicado de su caso con los intereses de la ciudad. “Voy a tomar en consideración la horrorífica historia que nos contó relacionada con su hijo. No creo que nadie en su vida pueda experimentar algo así”, manifestó.

“Es el peor sentimiento del mundo. Me siento tan vacía”, respondió ella.

Andrea, la mujer que perdió a su hijo y no podía pagar una multa de tránsito

Andrea, la mujer que perdió a su hijo y no podía pagar una multa de tránsito

Entonces, Caprio resolvió reducirle la multa a 50 dólares. Pero antes de dictar sentencia, le preguntó cuánto tiempo necesitaría para pagarla. La acusada le respondió que tenía esa cantidad en ese momento, pero el juez no estaba convencido. “Si paga, ¿eso no la dejaría sin dinero?”, indagó.

“Me iría de aquí con 5 dólares”, respondió Andrea. Sólo entonces el funcionario tomó una decisión definitiva. “No voy a permitir que se vaya con 5 dólares. Voy a olvidar todo”.

La mujer, aún conmovida por toda la situación, la agradeció. “Le deseo lo mejor y espero que todo se resuelva en su vida. Buena suerte”, la despidió Caprio.

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