La ONU logra en Berlín forjar un acuerdo para respetar el embargo de armas en Libia

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Las potencias mundiales se comprometen en Berlín a no interferir en la guerra y respetar el bloqueo a la ventade armas al país árabe impuesto en 2011

La canciller alemana, Angela Merkel, habla con el presidente ruso, Vladimir Putin, durante la cumbre de Berlín. EFE

Acuerdo en respetar lo acordado. Este es el resultado de la Conferencia sobre Libia celebrada este domingo en Berlín y a la que asistieron, entre otros, el presidente ruso, Vladimir Putin; el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo; el premier británico, Boris Johnson; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el egipcio Abdelfatah Al Sisi; el francés, Emmanuel Macron, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el alto represente de la UE Josep Borrell.

Los protagonistas del conflicto, el primer ministro libio, Fayez Serraj, y su rival, el mariscal Jalifa Haftar, sólo estuvieron de cuerpo presente. “No hablaron entre ellos y tampoco se sentaron en la misma mesa, pero siguieron los debates desde salas separadas y estuvieron disponibles para consultas”, afirmó la canciller alemana, Angela Merkel

Hacer respetar el alto el fuego ya pactado y cumplir del embargo de armas impuesto por la ONU en 2011. Pero no se habló de sanciones y tampoco de la propuesta del secretario general de la ONU, António Guterres, de desplegar una misión europea en Libia que verifique lo pactado y frene la internacionalización que ya ha tomado el conflicto. La diferencias entre Francia e Italia respecto a la cuestión de Libia hacían difícil esa posibilidad, suscrita en cierta medida por Borrell y la Comisión Europea. Merkel, sin embargo, aseguró que “Europa habla con una voz”.

La Conferencia de Berlín, que movilizó en Berlín a 4.500 agentes de policía, llenó el cielo de helicópteros y provocó fuertes cortes de tráfico para dar paso a una treintena de delegaciones, acaba con un “continuará”. El documento aprobado será llevado al Consejo de Seguridad, que lo asumirá como propio, y se creará una comisión de seguimiento abierta a los países de la zona que no fueron invitados a la Conferencia, entre ellos Túnez y Qatar, ausencias que Sarraj criticó públicamente.

El acuerdo de es, por tanto, ambicioso a partir de lo básico. Vuelve a apelar al cese de las hostilidades e insta, sin decirlo, a la retirada de las tropas y milicias extranjeras enviadas a Libia por terceros. Lo hace con el compromiso “a no interferir en el conflicto armado o en los asuntos internos de Libia” y son muchos los que han de darse por aludidos. Con hombres, armas, financiación o acción política, Egipto, Francia, Jordania, Rusia y Emiratos apoyan al mariscal Haftar, en cuyas manos está la mayor parte del país y la infraestructura petrolífera. 

En víspera del encuentro en Berlín, Haftar decidió reforzar sus posiciones en la mesa de negociación ordenando el cierre de cinco puertos esenciales para la exportación del crudo

La compañía, Corporación Nacional del Petróleo advirtió en un comunicado que el paso dado por Haftar “hace imposible la exportación de petróleo” y aseguró que se perderá una producción de 800.000 barriles por día con un coste de 55.000 millones de dólares.

Fuente_Con información delmundoes

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