En marcha la campaña de vacunación contra el COVID en el Vaticano.Vacunas también para los pobres

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. “La administración de la vacuna – se lee en una declaración de la Dirección de Salud e Higiene de la Gobernación – debe comenzar en la segunda mitad de enero.”Y se planificará “según los criterios de selección de las categorías más expuestas al contagio y según las adhesiones voluntarias”. “Se dará prioridad al personal de salud y seguridad pública, a los ancianos y al personal que esté en contacto más frecuente con el público”.

20 Enero 2021 _Mensaje del Papa Francisco : es urgente dejar los particularismos, cristianos sigan camino hacia la unidad.El verdadero remedio empieza por pedir a Dios la paz, la reconciliación, la unidad.”

Las vacunas en el atrio del Aula Pablo VI-“Las dosis – especifica la declaración – serán administradas en el atrio del Aula Pablo VI, por personal médico y de enfermería cualificado de la Dirección de Salud e Higiene del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, siempre de acuerdo con las recomendaciones sanitarias para la pandemia”. Asimismo, se ha comprado un “refrigerador de temperatura ultra baja” para almacenar las dosis de la vacuna. 

Cuando el Papa pide “vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados de todas las regiones del planeta” – como en el mensaje de Navidad en este año de la pandemia – tiene en mente realidades concretas, los rostros de personas de carne y hueso: los de los más pobres entre los pobres, sobre todo en Asia, África y América Latina; y los de los que viven al margen en las sociedades más prósperas, como los migrantes y los refugiados sin atención de salud, o los ancianos y los niños que normalmente no producen ingresos pero tienen el mismo derecho a recibir atención. Está convencido de ello el padre Augusto Zampini, secretario adjunto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (Dssui), que conoce a Bergoglio desde que era cardenal arzobispo de Buenos Aires.

El descubrimiento de las vacunas… disponibles para todos”: para que el deseo de Francisco no se quede en un simple eslogan, la Iglesia y los cristianos deben estar en primera línea. Por su parte, las instituciones y las empresas farmacéuticas están llamadas a coordinarse a nivel nacional e internacional, cooperando para que las vacunas sean utilizables. Y como no son gratuitas, deben considerarse un bien público, compartido, no oneroso, a un precio razonable, que tenga en cuenta la situación de emergencia; además, naturalmente, de ser seguras y eficaces incluso para quienes no pueden pagarlas. Por otra parte, estamos sufriendo la triple amenaza de crisis interconectadas a nivel sanitario, económico y ecológico-social, con graves repercusiones en los países más pobres y vulnerables, que se están endeudando cada vez más. Y esto es deshumanizante.

A partir de algunos primeros datos sobre los planes de vacunación que acaban de iniciarse en los distintos Estados, se observa que un pequeño porcentaje de la población mundial, la porción más rica, ya ha adquirido más de la mitad de las vacunas más eficaces.

 Cuando el Papa nos exhorta a no dejar que los “nacionalismos cerrados” nos impidan vivir como una verdadera familia humana y a no “poner las leyes del mercado y de las patentes de invención por encima de la salud”, tiene ante sus ojos precisamente las enormes desigualdades que existen a escala planetaria; por ello estimula continuamente a los líderes mundiales a fomentar un proceso colaborativo y transparente entre los Estados, las empresas y otras organizaciones, para que la producción necesaria pueda llevarse a cabo simultáneamente en distintas zonas del mundo. No sólo eso: considerando todo el “ciclo de vida” -desde la financiación hasta la investigación, desde la fabricación hasta la comercialización, desde la distribución hasta la suministración- cada paso tiene repercusiones prácticas que pueden resolverse mejor en un espíritu de solidaridad y colaboración extra-nacional. Además, porque al adoptar las medidas necesarias de inmediato para hacer frente a la pandemia, es importante pensar también en sus efectos a largo plazo, a fin de esperar una “cura” mundial.

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2021-01

Santa Sede: proporcionar vacunas a todos de modo justo y equitativo

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