El proyecto “Superliga” cobra fuerza

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La “Superliga” o Liga Profesional se trata de un nombre cuyo objetivo es reemplazar el actual torneo que conocemos como Campeonato Uruguayo. Detrás de esa denominación, existen matices de organización en la estructura deportiva del mismo que ayudará de alguna manera, a profesionalizar ciertos aspectos deficitarios que fueron recurrentes en las últimas temporadas del fútbol local.

22 instituciones de Primera y Segunda División Profesional mantuvieron una reunión en la que avanzaron en un proyecto que ya tiene dos años de gestión, incluso con charlas de invitados como Javier Tebas, presidente de la “La Liga” en España y Mariano Elizondo, extitular de la Superliga argentina, que hoy retornó a AFA y preside Marcelo Tinelli, pero que mantuvo los estatutos vigentes.

El punto central es ser una persona jurídica de cuestión empresarial que brinde seguridad jurídica y estabilización económica. Se necesita un equipo profesional de gestión de áreas. La Asociación Civil (avalada por el Ministerio de Educación y Cultura), de la liga deportiva prevé un control económico y potenciación de la liga como producto.

El formato puede proponer una contraposición de intereses con la AUF por ser una persona jurídica propia, pero en realidad sigue enrolada a la federación, que nunca será totalmente independiente al ser la propia Asociación que mantiene por ejemplo los campeonatos de juveniles y fútbol femenino.

Amparado en el artículo 38 del Estatuto de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), que menciona: “Los Clubes Afiliados que participen en las competiciones de la Liga Profesional de la Primera División Profesional de Fútbol Asociación y la Liga Profesional de Segunda División de Fútbol Asociación, organizadas por la AUF, lo harán de acuerdo al Reglamento Interno del Consejo del Fútbol Profesional”; la consolidación del modelo “Superliga” llevaría a una eventual modificación del artículo 76, que en su texto original sostiene:

  • La AUF directamente a través de los respectivos órganos competentes de cada Liga, organizará y coordinará las siguientes competiciones oficiales en su territorio:
    a) Liga Profesional de Primera División;
    b) Liga Profesional de Segunda División;
    c) Liga de Primera División Amateur;
    d) Liga de Fútbol Femenino;
    e) Liga de Fútbol Sala;
    f) Liga de Fútbol Playa;
    g) Ligas de Divisiones Juveniles de las disciplinas antedichas.

  • El Comité Ejecutivo podrá delegar a sus Miembros y a los Consejos de Liga respectivos,
    dentro del ámbito de su jurisdicción, la facultad para organizar competiciones. Las competiciones organizadas por los Miembros no interferirán con las competiciones organizadas por AUF, que gozarán de prioridad.

  • El Comité Ejecutivo delega en OFI la competencia para organizar sus propias competiciones en el ámbito de su jurisdicción.

Los ítems a y b del primer inciso dejarían de considerarse en la descripción general y pasarían a un apartado en el que se describiría, que: “El Comité Ejecutivo delega en la “Superliga”, la competencia para organizar sus propias competiciones en el ámbito de su jurisdicción”. Esto mantiene bajo la órbita de AUF a la Primera Amateur, Fútbol Femenino. Fútbol Sala, Fútbol Playa y Juveniles.

Obligatoriedades:

Todos los clubes de Primera y Segunda División Profesional que deseen competir en la Liga Profesional en base a resultados deportivos obtenidos, deben contar obligatoriamente con todos los requisitos establecidos para cada divisional de la licencia de clubes FIFA. Asimismo, respetar todos los documentos, reglamentos y eventualidades que puedan darse en materia económica.

Convenio administrativo:

Otra de las cuestiones que mantendrá la “Superliga” con la Asociación, es el convenio administrativo de arrendamiento del servicio de árbitros, personal de recaudación y personal administrativo porque en definitiva, no hay manera de que la nueva estructura funcione de forma completamente independiente.

Derechos de TV:

Es sabido que la empresa Tenfield S.A mantiene un contrato firmado con la Asociación Uruguaya de Fútbol por los derechos de imagen del fútbol local hasta el año 2025. Ahora bien, eso puede modificarse y los propios clubes dentro de su órbita serán quienes decidan si quieren mantener ese vínculo vigente o rescindir y firmar uno nuevo para su campeonato, respetando por Estatuto el llamado a licitación de empresas interesadas en televisar, el cual debe firmarse y/o renovarse, temporada a temporada.

Control financiero:

Según modelos “espejos” como Argentina y España, lo ideal es que 10 días antes del inicio de cada temporada se muestre a cada club, las cifras que puede gastar. El Fair Play financiero y la repartición de la televisión son claves: nadie gana menos de lo que ostenta al comenzar.

Hay una bolsa común donde el 50% va para los clubes, un 25% se distribuye según las posiciones deportivas de los clubes en las últimas cinco temporadas, y el 25% restante según la afición. A su vez, el club que gana más no supera cuatro veces el valor del que gana menos. Aquí se pueden regular los valores y ajustar en base a lo que tienen Peñarol y Nacional en sus filas.

A su vez, deja de correr el subsidio que AUF prestó a algunas instituciones, sobre todo de la “B” en las últimas dos temporadas. La prorrogativa de las normas económicas pasa a ser exclusivamente del órgano Superliga.

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