El Ministro de Salud_”Hace 10 años, las mutualistas cerraban, había incertidumbre laboral y los usuarios accedían a menos prestaciones”

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El ministro Jorge Basso enumeró varios de los “aspectos sustantivos” que llevaron a implementar esta reforma de la salud, porque consideró que
“la memoria es frágil”.
Recordó que las instituciones cerraban, había desocupación y los usuarios no sabían a qué atención podían acceder, además, los medicamentos de alto precio no se financiaban y los usuarios de la ex Disse (unos 350.000) al jubilarse quedaban sin atención.
Jorge Basso
Ministro Jorge Basso

El titular de Salud Pública, Jorge Basso, explicó que una década atrás la población no tenía claro cuáles eran las prestaciones que consagraban el derecho a la salud y cada prestador privado ofrecía lo que “quería o podía” a sus usuarios “Las instituciones cerraban, había subocupación, desocupación e incertidumbre entre los usuarios —que no sabían a qué atención podían acceder—, y los empleados sufrían atrasos sistemáticos en los cobros de sus retribuciones, sumado a que no tenían certeza acerca de la estabilidad laboral; los proveedores también eran rehenes de esta situación, porque cobraban atrasado o muchas veces no cobraban”, subrayó el ministro Jorge Basso.

El ministro recordó que los medicamentos de alto precio no se financiaban —a pesar de que el Fondo Nacional de Recursos ya existía—, quedaban vinculados a la capacidad de las instituciones y al bolsillo de los usuarios. No existía la participación social en los ámbitos de toma de decisión.

Los usuarios de la ex Disse (unos 350.000) al jubilarse quedaban sin protección sanitaria, además de que todos los funcionarios de la Dirección de Seguros Sociales por Enfermedad (Disse) de aquel entonces no podían ser usuarios del sector público. La edad se usaba como un factor discriminatorio al momento de ingresar en una mutualista.

El sector público no contaba con ningún sistema de información que identificara los costos que puede insumir un usuario, por lo cual para construir las cápitas se acudió al sector privado.

“Esta era la realidad cotidiana hace apenas 10 años atrás”, subrayó. También indicó:“Nos encontramos más que conformes con vivir en un país que tiene en marcha una reforma sanitaria. Destacamos que se ha mantenido durante diez años y que ha superado los escollos que se presentaban antes de su concreción”, resaltó el ministro Jorge Basso, dando inicio a la celebración de los 10 años del Sistema Nacional Integrado de Salud, este miércoles 10 de mayo en el Ministerio de Salud Pública.

La salud pasó de expulsar jubilados por la edad a la atención integral de 620.000 uruguayos

“Antes las mutualistas no captaban personas mayores por los costos que les podía insumir, hoy eso no ocurre”, recordó el ministro de Salud Pública, Jorge Basso, en la celebración de los 10 años de la reforma sanitaria. Mencionó que desde 2007 se incorporaron en total 620.000 jubilados y pensionistas al Sistema Nacional Integrado de Salud que, en el sistema anterior, quedaban sin cobertura sanitaria.
Jubilados
Jubilados

Durante la celebración de los 10 años de la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), que se realizó en la sede ministerial, Basso indicó que antes de la reforma la atención sanitaria estaba supeditada a la capacidad de las instituciones y el bolsillo de cada uruguayo, con prestadores de salud que no pagaban en fecha a sus empleados ni garantizaban su seguridad laboral.

A esto le sumó la consideración de que el sistema era frágil, ya que discriminaba a los adultos mayores al momento de ingresar en una mutualista. Por otra parte, recordó que el seguro implementado amparaba a 350.000 trabajadores privados atendidos por el régimen organizado desde la Dirección de Seguros Sociales por Enfermedad (Disse), quienes al jubilarse quedaban sin amparo sanitario.

Con la reforma de la salud, el sistema sanitario pasó “de usar la edad como un factor discriminatorio” a la atención integral de todos los jubilados y pensionistas, unos 620.000 uruguayos en 2016, mediante la incorporación de distintos colectivos de jubilados y pensionistas.

Con el cambio en el financiamiento de gestión a través de un sistema y un seguro, todos los usuarios tienen garantizada una canasta de prestaciones comparable a los servicios prestados en los países del mundo más importantes.

Los usuarios eligen a su prestador libremente dentro de un proceso regulado y aportan a un fondo un porcentaje de sus ingresos, “factor de distribución económica más que señalable como política pública de gobierno”. El Fondo Nacional de la Salud (Fonasa) recibe aportes de trabajadores, pasivos, familias, empresas y de Rentas Generales porque “no mira para el costado a la hora de aportar recursos y consolidar una reforma estructural de este porte ”, tal como estipula la ley.

En julio de 2016 se incorporó el último colectivo comprometido por ley, con lo cual el Sistema Nacional Integrado de Salud atiende a 2.535.598 afiliados al Fonasa. En diez años, la proporción del gasto en puntos porcentuales del producto bruto interno se mantuvo en cifras razonables para Basso: en 2007 el gasto era el 8,2 % del PBI y en 2014, del 8,9 %.

Gasto personal al Fondo Nacional de la Salud bajó del 23 % en 2007 al 16 % en 2014

El gasto personal al Fondo Nacional de la Salud (Fonasa) era el 23 % del ingreso propio en 2007, que disminuyó a 16 % en 2014, con lo cual “las personas ponen de su bolsillo menos dinero que antes”, confirmó el ministro de Salud Pública, Jorge Basso. El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) utilizó en 10 años entre 8 y 9 puntos porcentuales del producto bruto interno, “valores más que aceptables internacionalmente”, dijo.
Durante el acto central por los 10 años de implementación de la reforma de la salud, el ministro Basso dijo que “las personas ponen de su bolsillo menos dinero que antes”. En 2007 el gasto personal representaba el 23 % del ingreso personal y en 2014 ese gasto disminuyó al 16 %, informó en su exposición.

“El país creció y el producto bruto interno (PBI) creció en un 40 %, pero porcentualmente hemos logrado esta reingeniería de incorporar a la realidad nacional una reforma sanitaria manteniendo valores más que aceptables internacionalmente”, estableció Basso. Además manfiestó que gracias a ello “se ha instalado una reforma sanitaria sin un importante impacto en el PBI que el país destina al sector salud”.

En el 2007 el gasto era el 8,2 % del PBI destinado a salud y en 2014 fue del 8,9 %, lo cual señaló como una demostración de que los valores se mantienen razonablemente. En estos 10 años 2.535.598 ciudadanos están afiliados al Fonasa, “toda esta población está asegurada”.

En el 2004 el prestador público, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) recibía el 34 % de lo que percibía el prestador privado, y hoy ese guarismo ascendió al 78 %. Actualmente ASSE tiene 1.250.869 usuarios.

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