El gobernador de Indiana, Mike Pence, se perfila como «segundo» de Trump y los republicanos asumen el desafío proteccionista de Trump.

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«Tengo el placer de anunciar que he elegido al gobernador Mike Pence como mi compañero de candidatura a la Vicepresidencia», dice Trump en su mensaje.

El gobernador de Indiana, Mike Pence, se perfila como «segundo» de Trump

También confirma que mañana sábado, a las 11.00 hora local (15.00 GMT), en un lugar aún no precisado, comparecerá en una rueda de prensa en la que se espera que le acompañe Pence.

Diversas fuentes republicanas citadas por medios locales anticiparon ayer que Trump se inclinaría por Pence.

En las últimas horas el gobernador de Indiana se desplazo a Nueva York con la idea de compartir con Trump la rueda de prensa que inicialmente estaba convocada para hoy viernes y que fue aplazada.

En la selección final se encontraban también el gobernador de Nueva Jersey,Chris Christie, y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich.

La elección de Pence se confirmó una hora antes del plazo que tenía el gobernador de Indiana para anunciar su intención de presentarse a los comicios de su estado con el fin de aspirar a un nuevo mandato.

Los republicanos asumen el desafío proteccionista de Trump

Hillary Clinton y Donald Trump

El Partido Republicano también endurece sus propuestas antiinmigración y estudia aceptar el muro del magnate

El Partido Republicano y Donald Trump mantenían muchas diferencias, en el programa y en las formas. Pero la cercanía de la convención, que dará el pistoletazo de salida a la campaña presidencial, ha obligado a acercar posturas. Los republicanos intentan amoldarse a su presunto y probable candidato sin perder sus esencias. La formación conservadora ha resuelto la primera amenaza, a su tradicional defensa del libre mercado, asumiendo las ideas proteccionistas de Trump, subido a la ola populista que invade Occidente, con el Brexit como bandera. A falta de su aprobación en el congreso de Cleveland (Ohio), a partir del lunes, la propuesta condena los «déficits» de los acuerdos comerciales internacionales. El magnate exhibió ayer su triunfo en un comunicado asegurando que el partido «se ha movido hacia mis posiciones de poner América por delante».

El Comité republicano no llega a la enmienda a la totalidad de los pactos de libre comercio suscritos por Estados Unidos en el pasado (NAFTA, con Canadá y México) y en el presente (TPPI, TransPacífico, con países americanos y asiáticos), como plantea Trump. No los cita. Pero la afirmación, en el primer caso, supone un cuestionamiento del principal acuerdo puesto en marcha por Estados Unidos, impulsado por Ronald Reagan con Canadá, y ampliado por George H. W. Bush y por Bill Clinton, que incluyeron a México.

La aparente concesión al magnate no representa un peligro práctico para el presidente de la Cámara de Comercio estadounidense, Blair Holmes, quien temía que el programa recogiera expresamente la ruptura de los acuerdos, como demandaba Trump, quien se ha comprometido repetidas veces ante sus seguidores a renegociar sus términos. Claro que el programa que planteará a la convención la llamada plataforma republicana, el órgano de 112 miembros que actualiza las propuestas, no es de obligado cumplimiento para el candidato. Y menos si se llama Donald Trump.

En su comunicado, el millonario neoyorquino resumía ayer su mensaje proteccionista en esta frase: «No podemos permitir a los gobiernos extranjeros que nos limiten el acceso a sus mercados mientras nos roban diseños, patentes, marcas, know how y tecnología».

El experto historiador del comercio I. M. Destler, de la Universidad de Maryland, ofrece motivos para la inquietud de los contrarios a las trabas proteccionistas, que en Estados Unidos son muchos. A su juicio, el showman sería «el candidato más hostil al libre comercio desde el presidente Hoover, con la diferencia de que él no quería romper acuerdos, como propone Trump».

Curiosamente, el cambio a un discurso proteccionista no va a ser patrimonio de los conservadores. Presionados por el otro polo radical, que representa Bernie Sanders a la izquierda del Partido Demócrata, la formación que lidera ahora Hillary Clinton planteará «la necesidad de proteger a los trabajadores estadounidenses» de posibles efectos perjudiciales de los acuerdos de libre comercio. La plataforma demócrata tampoco cita expresamente el NAFTA y el TPPI.

El Partido Republicano también se ha acercado estos días a las propuestas antiinmigración de Trump. Lo tenía más fácil aún, porque, al contrario de lo ocurrido en los debates sobre libre comercio, muchos de los aspirantes que le disputaron las primarias republicanas fueron especialmente contundentes en campaña. La decisión provisional de la plataforma ha sido incluir su propuesta más polémica, la construcción de un muro a lo largo de toda la frontera de México. Aunque no está clara su aprobación final. El debate del comité arrojó una división de opiniones, hasta el punto de que en un primer momento no fue aprobada. La sugerencia inicial no hablaba específicamente de muro, sino de «barreras físicas». Posteriormente, el subcomité de inmigración acordó incluir la palabra «muro», a fin de «proteger nuestras vulnerables fronteras». Pero en el seno del partido creen que el debate sigue abierto.

Más claro parece que la convención aprobará un endurecimiento para los inmigrantes ilegales. Como una que eleva a cinco años la pena de cárcel para aquellos indocumentados que intenten entrar en el país después de haber sido deportados. El programa también incluye un veto expreso a la entrada de refugiados, especialmente aquellos que procedentes de «países que han tenido problemas de terrorismo en su territorio». Otra concesión a Trump y su polémico cierre de fronteras a los musulmanes.

El millonario ha topado con las mayores resistencias en materia social. Una amplia mayoría de los integrantes del comité rechazó posturas más flexibles del partido sobre el aborto, los matrimonios entre homosexuales y la aceptación de los transexuales. La defensa del magnate de aceptar excepciones a la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo, una vía similar a la ley de supuestos (malformación del feto, violación…) que estuvo vigente en España, no produjo resultados. Los republicanos han añadido, además, un rechazo expreso a que se utilicen fondos públicos para cualquier tipo de aborto. Una propuesta vinculada a la polémica de los Planned ParentHood (centros médicos públicos en los que se practica), que ha sido un permanente tira y afloja con los demócratas los últimos años. Tampoco salió adelante guiño alguno a los matrimonios gays, como había reclamado Trump. Antes al contrario, el comité introdujo propuestas para reforzar la familia tradicional.

 

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