Dilma Rousseff en la intimidad del palacio presidencial de Brasil. Y augura que habrá más protestas con el desenlace del juicio político.

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Dilma Rousseff en la intimidad del palacio presidencial de Brasil ; es visitada por la BBC

Lo primero que llama la atención al entrar en estos días al lujoso palacio presidencial de la Alvorada por el garaje es el gran espacio vacío. Lo segundo, las bicicletas de Dilma Rousseff.

Están al fondo: una de paseo, otra de ruedas gruesas que usa ella y una tercera que presta a su exministro y abogado defensor, José Eduardo Cardozo. A un lado hay un funcionario de traje, sentado.

“Ando en bicicleta todos los días. Hago musculación también todos los días. Leo todos los días. Veo siempre que puedo películas, ya sea en DVD o internet, vía Netflix”, dice Rousseff durante una entrevista exclusiva con BBC Mundo.

“Me gustan mucho los filmes de BBC”, añade, “no solo los documentales”.

Reina el silencio dentro de la construcción modernista de 7.300 metros cuadrados, donde la primera mujer presidenta de Brasil aguarda el desenlace de su juicio político en el Senado, con fecha de inicio para el 29 de agosto.

Rousseff, de 68 años, repite una y otra vez que tiene derecho a ejercer un mandato para el cual recibió 54,5 millones de votos.

Pero fue suspendida en mayo y en la rutina de su palacio en Brasilia se nota que allí ya no vive un jefe de gobierno. No hay visitas oficiales de ministros o gobernantes, sino de juristas, congresistas leales, activistas de movimientos sociales.

Tampoco suena el teléfono con llamadas de presidentes de la región, ni con detalles sobre proyectos de ley o sobre las Olimpiadas que comienzan el próximo viernes en Río de Janeiro.

Rousseff ha decidido que no irá a la ceremonia inaugural de los Juegos en el estadio de Maracaná, para evitar estar en una posición secundaria respecto a Michel Temer, el vicepresidente que la reemplaza interinamente y a quien ella acusa de dar “un golpe” en su contra.

 Dilma Rousseff

Mi lugar era en la tribuna de honor, no sólo por ser presidenta: porque en esto (de las Olimpiadas) quien trabajó fui yo”

Dilma Rousseff
 “Estar disputando quién es la autoridad dentro del Maracaná es lo que daría una mala señal, para mí también”, sostiene.

“Mi lugar era en la tribuna de honor, no sólo por ser presidenta: porque en esto (de las Olimpiadas) quien trabajó fui yo“.

“Como no voy a estar ahí, no tiene sentido quedar atrás de la pilastra”, agrega, aludiendo a una broma que dice que en el legendario estadio la ubicarían tapada por una columna.

Michel Temer

Dilma no irá a las Olimpiadas para evitar una pugna de poder con Michel Temer es el vicepresidente que la reemplaza interinamente y a quien ella acusa de dar “un golpe” en su contra.

Suele viajar a la ciudad sureña los fines de semana, donde conversa y bebe mate con su hija. Su madre, de 92 años, vive con ella en el palacio capitalino de gruesas alfombras y pinturas de artistas como Di Cavalcanti y Rodolfo Amoedo.

Rousseff no enfrenta acusaciones de enriquecimiento ilícito,pero se ha visto salpicada por el gigantesco escándalo de corrupción en Petrobras.

Un exdirector de la petrolera estatal la acusó de saber de irregularidades en la compra de una refinería cuando encabezaba el consejo de administración de Petrobras.

Y han surgido testimonios e indicios sobre manejo indebido de cuentas en las campañas electorales de Rousseff en 2010 y 2014.

Sin embargo, ella niega haber cometido delito alguno o que le quepa responsabilidad por la corrupción en Petrobras, argumentando que desconocía los hechos.

Cuando no tienes ningún indicio para saber, no puedes ser responsabilizado”

Dilma Rousseff

En cambio, admite que es necesario un mea culpa de su Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza de izquierda que surgió como alternativa política en Brasil y hoy tiene varios dirigentes presos o investigados por corrupción.

“Creo que el sistema político de Brasil y el PT en particular tienen que hacer autocrítica y mea culpa. Porque de una cierta forma fue contaminado por la política tradicional”, señala

Lo que está incorrecto en este proceso es la demonización del PT“, agrega. “La realidad está mostrando que todos aquellos que hacían y tiraban piedras al PT también tienen sus tejados de vidrio y ahora están siendo investigados”.

En la biblioteca del palacio de la Alvorada hay una foto de Rousseff con la banda presidencial, junto a otra de su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, el líder del PT que irá a juicio acusado de obstruir la causa de sobornos en Petrobras.

También hay otro de Juscelino Kubitschek, que fue presidente brasileño entre 1956 y 1961 impulsando la industrialización del país y murió en un accidente de auto.

Asegura que ha mantenido su rutina cotidiana desde que el Congreso la suspendió en mayo por más de dos tercios de votos en ambas cámaras.

“El principal cambio es que en el gobierno tengo, tenía, el peso de la responsabilidad de decidir en todo momento y a toda hora“, compara.

Sin embargo, niega que eso signifique alivio alguno para ella.

Y aunque Rousseff denuncia que hubo un “golpe” en su contra, en las calles no hay protestas masivas de la izquierda ni grandes huelgas de sindicatos.

“Para un golpe de este tamaño es necesaria una movilización mayor”, sostiene Rousseff, y augura que habrá más protestas con el desenlace del juicio político.

Anuncia que esta semana lanzará una carta abierta al Senado y al pueblo brasileño comprometiéndose a apoyar un plebiscito para salir de la crisis políticasi la dejan volver al poder, mediante nuevas elecciones.

Sólo puede haber una recomposición de la democracia en Brasil a través de la consulta popular”

Dilma Rousseff

Pero admite que “puede ser difícil que pase” esa iniciativa en el Congreso, aunque una encuesta reciente de Datafolha muestra que 62% de los brasileños respaldan

Protestas por destitución de Rousseff

No me deprimo, querido. Un amigo me decía que estoy enferma porque no tengo esa enfermedad”

Dilma Rousseff

Exintegrante de un grupo guerrillero que fue presa y torturada en los años 70 por el régimen militar brasileño, Rousseff tampoco piensa en apartarse de la política.

Sostiene que además de ser la primera mujer presidenta de Brasil, pasará a la historia como alguien “que derrotó el golpe” y desliza una comparación implícita con Getúlio Vargas, que siendo presidente brasileño en 1954 se suicidó de un disparo en el corazón en medio de una grave crisis política.

“Creo que también voy a ser conocida”, dice Rousseff, “como la primera mujer que pese a todo no se dio un tiro en el pecho y tampoco renunció“.

A pesar de que al palacio viene mucho menos gente que antes, Rousseff hace caso omiso a quienes creen que sus horas como presidenta están contadas. Dice que aún cuenta con volver al cargo y se muestra de buen humor.

fotos GERARDO LISSARDY / BBC MUNDO

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