La jefa de Estado de Brasil, Dilma Rousseff, sigue batallando para evitar su destitución y se reunió con sus asesores para analizar una medidas de carácter social que podría anunciar durante este Día de los Trabajadores con el fin de reconquistar el apoyo de la izquierda.
Las posibilidades de Dilma Rousseff de mantenerse a flote cada vez son menores y en las últimas semanas la presidenta le ha hecho varios guiños a los movimientos sociales y sindicatos para recuperar su respaldo, el cual se había debilitado en medio de una serie de propuestas de ajuste fiscal lanzaas por la mandataria en el último año.
Mientras Rousseff busca una nueva aproximación a las bases, su vicepresidente y ahora adversario político, Michel Temer, hilvana a contrarreloj las piezas de su eventual Gobierno.