BRASIL_Regreso de Lula da Silva a las Elecciones 2022 pone alerta a Bolsonaro.

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El regreso de Lula da Silva pone a Jair Bolsonaro en alerta: “Los brasileños no lo quieren de vuelta”

La candidatura de Lula a las elecciones de 2022 pone entre las cuerdas al mandatario, consciente de que los resultados estarán reñidos

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ya es un virtual candidato para las elecciones de 2022, y el presidente Jair Bolsonaro no tardó en reaccionar al regreso de su más que probable rival en las urnas: “Fue una administración catastrófica del PT en el gobierno. No creo que el pueblo brasileño quiera un candidato como ese en 2022, mucho menos pensar en una posible victoria suya”, decía ayer a un grupo de simpatizantes.

El presidente admitió que la decisión judicial que anuló las condenas por corrupción y blanqueo de dinero por irregularidades en el proceso (Lula no fue declarado inocente) pilló a todo el mundo por sorpresa. Bolsonaro activó la retórica electoral (“no hay ninguna duda del mal que causó al país”) y puso énfasis en la importante caída de la Bolsa al saberse que Lula puede volver a gobernar Brasil.

La bomba que cayó en Brasilia con el regreso político de Lula pilla a Bolsonaro más débil que nunca. Desgastado por el peor momento de la pandemia y la falta de vacunas, pero también por una política económica errática y el regreso del fantasma de la inflación. Son factores que sí podrían desgastar al electorado que se mantuvo fiel hasta ahora, alrededor del 30% de los brasileños.

Es muy probable que la reaparición de Lula cambie las reglas del juego de la política interna, que Bolsonaro se quite definitivamente el disfraz de liberal, de la austeridad y el respeto al techo de gastos y abrace medidas populistas de reparto de renta para aguantar el tirón ante su inesperado rival. Eso explica los temores del mercado financiero tanto como tener a Lula en el horizonte.

Bolsonaro sabe que tener a Lula enfrente es un arma de doble filo: por un lado, le pone en bandeja repetir el discurso del antipetismo y azuzar la bandera del miedo del regreso de la izquierda que tan buenos resultados le dio en las últimas elecciones, pero por otro, sabe que Lula es el rival más fuerte, quizá el único capaz de ganarle en el segundo turno.

En las elecciones de 2018, una semana antes de que la Justicia anulara su candidatura, Lula tenía el 39% de intención de voto, frente al 19 por ciento del líder de la ultraderecha. Su sustituto de última hora, Fernando Haddad, no tuvo el tirón popular suficiente para hacer frente a la ola bolsonarista. En cierto modo, Bolsonaro sólo es presidente porque Lula no estaba entre los candidatos.

LULA, EN SILENCIO

De hecho, al comentar la anulación de las condenas, los abogados de Lula celebraron la decisión, pero remarcaron que “no repara el daño causado al ex presidente, al sistema de Justicia y al estado Democrático de Derecho”. El propio Lula, de momento, no ha dicho esta boca es mía. Se esperaba un pronunciamiento solemne en el sindicato de los metalúrgicos de São Bernardo do Campo, el lugar donde forjó su carrera política y donde fue arropado por la multitud a su regreso de la cárcel.

La rueda de prensa fue cancelada a la espera de un posible nuevo giro de guión. Tras anular las condenas, los jueces del Tribunal Supremo se enzarzaron en una pelea interna y se pusieron a votar sobre un recurso que la defensa de Lula presentó hace años pidiendo que se anularan las condenas alegando que el juez Sérgio Moro nunca fue imparcial.

Las condenas ya están anuladas, pero por una irregularidad procesal: Moro no podía juzgar nada que no tuviera relación con Petrobras, y los casos de Lula no están conectados con los desvíos en la petrolera. Si ahora los jueces dan la razón a la defensa de Lula y deciden que no tuvo derecho a un juicio justo, quedaría totalmente limpio. Sería la victoria moral, no sólo legal, que busca el expresidente desde el principio.

ENFRENTAMIENTO BOLSONARO-LULA EN LAS ELECCIONES DE 2022

Con Lula en el campo, Brasil camina de nuevo a la clásica polarización derecha-izquierda y se aleja la posibilidad de que un candidato moderado de centro-derecha ocupara el lugar de alternativa al bolsonarismo, algo que hasta ahora parecía bastante probable.

Ese papel se lo estaban disputando, entre otros, el gobernador de São Paulo, João Doria, abanderado de las vacunas y convertido en azote de Bolsonaro en la pandemia, o el presentador de televisión Luciano Huck, con una candidatura aún hipotética pero muy celebrada en las élites del país. Otros nombres, como los bolsonaristas arrepentidos Luiz Henrique Mandetta (ex ministro de Salud) o el propio Moro, ex ministro de Justicia caído en desgracia, han visto como su capital político se ha ido esfumando a medida que pasaba el tiempo.

Tampoco en la izquierda había nada claro. La hipótesis de un gran frente amplio que agrupara a todos los partidos progresistas contra Bolsonaro nunca llegó a cuajar, debido a las rencillas entre el PT de Lula y Ciro Gomes, que quería intentar una alternativa de centro-izquierda al petismo. Ahora, esa tercera vía pierde fuerza. Si no hay más sorpresas, todo apunta a un enfrentamiento Bolsonaro-Lula en el segundo turno. Octubre de 2022 está a la vuelta de la esquina

fuente_elmundoes

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