BRASIL .Con problemas varios y nuevo récord de muertes por COVID-19 en Brasil: 3.780 en las últimas 24 horas.

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El gigante sudamericano lidera la lista de los países con mayor número de casos y fallecimientos a causa de la enfermedad en el mundo El gigante sudamericano lidera la lista de los países con mayor número de casos y fallecimientos a causa de la enfermedad en el mundo

Las autoridades sanitarias de Brasil reportaron este martes de un nuevo récord de muertes por COVID-19, con 3.780 en las últimas 24 horas, y 84.490 nuevos contagios. El gigante latinoamericano acumula 12.658.109 de contagios y 317.646 fallecimientos.Según los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el último mes el coronavirus convirtió a Brasil en el nuevo epicentro de la pandemia, con récords de fallecimientos y contagios casi diarios.

Aunque Estados Unidos sigue liderando la lista de países con mayor número de casos acumulados (casi 30 millones) y de fallecimientos (más de 540.000), Brasil, sin embargo, tiene unos 210 millones de habitantes, frente a los 328 millones de Estados Unidos.Mientras tanto, el proceso de vacunación lleva un retraso respecto a las fechas programadas, y hasta hoy sólo ha recibido la primera dosis un 10% de la población y la segunda el 3%.

La vacunación se está haciendo en su mayoría con la vacuna Coronavac, que procede del laboratorio chino Sinovac, y en menor proporción con la Covishield, de la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca y la universidad británica de Oxford.

Mas Problemas _Jair Bolsonaro ejecutó esta semana la mayor reforma ministerial desde que gobierna Brasil.

Hubo cambios en seis ministerios, entre ellos el de Defensa, una pieza clave en la estrategia del presidente. Bolsonaro apartó al general Fernando Azevedo y colocó a otro militar, el general Walter Braga Netto, un hombre de su confianza que hasta ahora ejercía de ministro de la Casa Civil (una especie de primer ministro).

Jair Bolsonaro saluda al general del Ejército Eduardo Pujol, en Brasilia, 2019.
Jair Bolsonaro saluda al general del Ejército Eduardo Pujol, en Brasilia, 2019.EFE/Agencia Brasil

En su carta de dimisión, Azevedo no explicó porqué dejaba el cargo, pero subrayó que durante su periodo al frente del ministerio “preservó las Fuerzas Armadas como instituciones de Estado”. Sus palabras se interpretaron como una confesión de las presiones que recibió para que la cúpula militar abrazase el proyecto bolsonarista.

Este martes, la primera (y tensa) reunión del nuevo ministro con los comandantes de las Fuerzas Armadas se saldó con un movimiento inédito en la joven democracia brasileña: la dimisión en bloque de los máximos representantes del Ejército, la Marina y la Aeronáutica. El ministerio aún no informó quiénes serán los sustitutos, pero se espera que estén más alineados con las ideas del presidente.Varios analistas brasileños apuntan que Bolsonaro estaba especialmente frustrado con el comandante del Ejército, Edson Pujol, del que esperaba que se posicionara públicamente a su favor en sus embestidas contra otros poderes.

Según la columnista Thais Oyama, de UOL, la gota que colmó el vaso se produjo hace unos días, cuando la Justicia anuló las condenas por corrupción que pesaban contra el expresidente Lula da Silva, Bolsonaro esperaba que, de alguna forma, el líder del Ejército expresara su malestar por la decisión del Tribunal Supremo, pero el general optó por mantenerse en silencio.

En general, Bolsonaro cuenta con la simpatía de soldados y sargentos, pero entre los mandos superiores hay más recelos y ciertos reparos en el posible daño que pueda causar a la imagen del cuerpo militar identificarse demasiado con el presidente e incluso embarcarse en aventuras anticonstitucionales.

En el ministerio de Justicia y Seguridad Pública, Bolsonaro colocó a Anderson Torres, un comisario de la Policía Federal amigo de la familia presidencial, sobre todo de sus hijos. Es un nombre que agrada al mismo tiempo a la bancada de la bala (los parlamentarios con intereses en la industria de las armas) y a los policías militares, una corporación en general muy bolsonarista pero que empezaba a mostrar cierta decepción por la congelación de sus salarios. Bolsonaro intenta así dejar atada otra importante base de apoyo.

El otro gran cambio se dio en el ministerio de Relaciones Exteriores, hasta ahora ocupado por Ernesto Araújo, artífice del actual aislamiento de Brasil en la escena internacional. Su salida es una concesión al Congreso, que en los últimos tiempos aumentó la presión por el fracaso de la diplomacia de las vacunas. Bolsonaro se deshizo de uno de sus ministros favoritos para contentar a los parlamentarios, que en última instancia siempre tienen en sus manos la carta del impeachment.

El nuevo canciller será Carlos França, un diplomático de carrera que hasta ahora trabajaba como asesor directo de Bolsonaro. Antes fue jefe de protocolo del Palacio del Planalto, donde se ganó la confianza del presidente. Quienes le conocen alaban su talante conciliador, pero también advierten que quizá le falte experiencia para el cargo. Nunca estuvo al frente de una embajada, aunque trabajó en las representaciones diplomáticas de Brasil en EEUU, Paraguay y Bolivia. Se espera que actúe de forma pragmática, intentando reconstruir los puentes de diálogo rotos en los últimos dos años.

foto portada EFE

fuente Infobae y elmundoes

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