Bonafini recibe al juez argentino en la cocina de Madres de Plaza de Mayo .Pero no quiso declarar.

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Después de forzar al magistrado a dar marcha atrás en su orden de captura, la veterana activista le comunicó su negativa a declarar en el caso de desfalco.

Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo

El caso Hebe de Bonafini tiene nuevos capítulos. La presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo recibió al juez federal, Marcelo Martínez de Giorgi, en la cocina de su oganización, donde se negó a declarar.

El magistrado, que la semana pasada dictó una orden de captura en su contra y luego, abrumado por las circunstancias, la suspendió, deberá decidir ahora si la procesa o dicta su sobreseimiento por su presunta responsabilidad en un descomunal desfalco de fondos públicos destinados a la construcción de viviendas de protección oficial.

Bonafini volvió a poner en evidencia al juez que se había doblegado a sus deseos después de hacer caso omiso a las sucesivas citaciones judiciales, al punto de blindarse el jueves pasado con una multitud para evitar su detención.

La activista política, además de lograr que el magistrado diera marcha atrás con la orden de detención, logró que en lugar de ir ella al Juzgado a declarar, fuera Martínez de Giorgi quien se trasladara a la sede de su asociación con la fiscal Paloma Ochoa y los secretarios del juzgado. Allí, en un gesto que únicamente puede interpretarse de desprecio, le hizo pasar a la cocina donde ejerció su derecho a no declarar.

Victoriosa y “feliz” como se declaró cuando huyó al balneario de Mar del Plata donde incitó a la desobediencia civil y a tomar las calles, Bonafini recibió hoy a la ex presidenta Cristina Fernández en la misma sede pero en lugar de junto a los fogones en un magnífico despacho. Allí brindó con ella “para que Macri nos tenga miedo” Lo hizo antes de acudir a la habitual ronda frente a la Casa Rosada, la número 2.000, donde anunció que esta tarde celebraría un “juicio exprés” contra el Gobierno de Mauricio Macri. El presidente de Argentina, interrogado el día anterior por una periodista mexicana sobre los acontecimientos mencionados, calificó a Bonafini de “desquiciada” y se negó a precisar una cifra sobre el número de desaparecidos. “Es un debate en el que no voy a entrar. No tengo idea si fueron 9.000 ó 30.000. Si son los que están anotados en un muro (en alusión al Parque de la Memoria) o son muchos más” afirmó al tiempo que consideró que “es una discusión que no tiene sentido”.

Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo criticó su spalabras: “Él tiene la obligación de saber que son 30.000 las personas estimadas desaparecidas”.

Oficialmente la Conadep (Comisión Nacional para la Desaparición de Personas) comprobó la desaparición de 7.954 argentinos. Graciela Fernández Meijide, madre de desaparecido y miembro de ésa Comisión, explicó recientemente a ABC que esa es la cifra verdadera y no otra. “Los 30.000 fue una idea de los exiliados en España. Eduardo Luis Duhalde me contó que pusieron ese número para poder apelar a la figura del genocidioy denunciar lo que estaba pasando (durante la dictadura) porque entonces no existía la figura de desaparición forzada”. El fallecido Eduardo Luis Duhadlde fue nombrado secretario de Derechos Humanos en el Gobierno de Néstor Kirchner y decidió introducir un prólogo por delante del de Ernesto Sábato en el Nunca Más, el libro de la Conadep, donde declaró oficial la cifra de 30.000 desaparecidos a sabiendas de que no lo era.

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