Acuerdan un alto el fuego en Gaza tras 11 días de hostilidades

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El Gobierno israelí y la milicia palestina anuncian que el cese de los combates entra en vigor a primera hora del viernes

Un niño de 10 años recibe tratamiento médico por las heridas causadas por la ofensiva israelí, este jueves en la localidad de Khan Younis, en el sur de Gaza.
Un niño de 10 años recibe tratamiento médico por las heridas causadas por la ofensiva israelí, este jueves en la localidad de Khan Younis, en el sur de Gaza.YOUSEF MASOUD / AP

El Gabinete de Seguridad de Israel, órgano gubernamental que decide sobre las ofensivas militares, ha aprobado en la noche de este jueves un acuerdo de alto el fuego en Gaza tras 11 días de enfrentamientos con las milicias palestinas. El Gabinete aceptó la propuesta de mediación de Egipto para un cese de los combates “recíproco, simultáneo y sin condiciones”. La entrada en vigor de la tregua permanente –bajo el principio de calma en el frente a cambio de calma en las filas del adversario–, se producirá a las 2.00 del viernes (la 1.00, hora peninsular española), según aseguró un portavoz de Hamás en la Franja palestina y adelantó la prensa hebrea.

Las hostilidades habían proseguido sin amainar el jueves en Gaza mientras se intensificaban las negociaciones para alcanzar un acuerdo de alto el fuego. Medios árabes, como el canal catarí Al Jazeera, ya habían anticipado el acuerdo, atribuyéndoselo a responsables no identificadas de la mediación egipcia. Fuentes de Hamás también habían expresado su conformidad con el pacto, según informó el diario libanés Al Ajbar, para poner fin a las hostilidades a partir el viernes. Citada por Reuters, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, consideró que las informaciones en torno a un alto el fuego en Gaza resultaban “alentadoras”.

in apenas disparos de cohetes hacia Israel durante horas y con los ataques de la aviación israelí cada vez más espaciados y concentrados sobre objetivos militares de Hamás, la escalada bélica de Gaza se encaminaba al inicio del jueves hacia un principio de alto el fuego. La presión ejercida el miércoles hacia Israel por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para forzar una inmediata desescalada pareció haber surtido efecto. Al menos durante la madrugada anterior, no se produjeron bombardeos aéreos ni lanzamientos de proyectiles. Pero la lógica de la guerra de golpe por golpe se impuso en ambos bandos, que reanudaron las hostilidades durante la jornada.

Mientras el Gobierno de Netanyahu reiteraba durante todo el día el mantra de que las operaciones militares no se iban a detener hasta completar todos sus objetivos, los jefes del Ejército hebreo reconocían ya a los analistas de defensa de la prensa israelí que la misión estaba prácticamente cumplida en Gaza. La destrucción de gran parte de las capacidades ofensivas y defensivas de Hamás y la Yihad Islámica, la eliminación física de muchos de sus comandantes y la reinstauración de la aplastante disuasión bélica de Israel son el resultado de una confrontación asimétrica que parece próxima a su fin.

Un aluvión de más de 4.000 cohetes –incluso sobre el corazón económico del país en la región de Tel Aviv, con decenas de miles de civiles huyendo hacia los refugios antiaéreos– ha sido el precio a pagar por Israel, que ha contabilizado oficialmente 12 muertos (entre ellos dos menores) por el impacto de proyectiles en su territorio. Cientos de bombardeos aéreos y de artillería han arrasado manzanas enteras de casas y torres de oficinas en el enclave palestino, donde han perdido la vida 232 personas, incluidos 65 niños y 39 mujeres, según el Ministerio de Sanidad palestino. 

La Asamblea General de la ONU también se reunió de urgencia este jueves para debatir sobre la situación en Oriente Próximo. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se mostró “profundamente impresionado por los continuados bombardeos aéreos y de artillería de Israel en Gaza y por los disparos indiscriminados de cohetes por Hamás”, informa Reuters. En una intervención ante la Asamblea General, Guterres denunció que las hostilidades habían causado graves daños a las infraestructuras civiles, por lo que más de 50.000 personas han tenido que abandonar sus hogares en medio de los ataques.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfied, defendió ante la Asamblea General que su país “ha respondido a esta crisis centrándose en lograr el fin del conflicto lo más rápidamente posible”, informa Efe. “No creo que haya ningún otro país que haya hecho más”, insistió la diplomática ante las críticas de otros miembros del Consejo de Seguridad, donde Washington ha frenado varios intentos de sacar adelante una declaración de consenso pidiendo un alto el fuego. EE UU ha descartado secundar una propuesta de Francia en el Consejo para exigir a ambas partes que detengan los combates, al tiempo que expresaba su confianza en que se va a confirmar la desescalada. fuente JUAN CARLOS SANZ el pais,com

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