Menta : Un poco de historia… Aceites

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Menta :    Aceites

 

Históricamente se utilizaba sobre todo para fines culinarios y sociales, ya que desde el siglo I los romanos aderezaban muchos de sus plantos con menta, así como también adornaban su pelo con las hojas o las masticaban para mejorar su aliento.

En la Antigua Grecia también era muy común el uso de la menta para elaborar salsas o para aromatizar rituales sociales o religiosos.

A partir del siglo XVII se descubrió el poder terapéutico del aceite esencial de la menta, llegando a considerarse en Europa, en el siglo XVIII el mejor aceite esencial del mundo, adquiriendo una inmejorable reputación y un gran valor comercial. Hoy por hoy, industrialmente se comercializa sobre todo para la realización de dentífricos, enjuagues bucales, chicles y caramelos. En su faceta gastronómica, las hojas frescas de menta son un condimento ideal para aderezar ensaladas, salsas, o postres. Combina muy bien con el aceite de oliva, los garbanzos, quesos o frutas y verduras naranjas (zanahorias, calabazas, mandarinas, naranjas, albaricoques…).

Aceite esencial puro de la Menta Piperita

El aceite esencial de la menta se extrae por destilación al vapor de sus hojas, donde reside en mayor concentración su principio activo, rico en mentol y taninos. El mentol es la sustancia que dota a la planta de su aroma y muchas de sus propiedades terapéuticas. Produce una sensación muy refrescante que puede llegar a ser picante, y tienen propiedades tónicas, activa y facilita la circulación sanguínea, es desinfectante, favorece la digestión, es expectorante, analgésicas y antiinflamatorias. Sus usos son muy variados, ya que se suele utilizar ingiriendo su aceite esencial (en pequeñas dosis recomendadas), o la infusión de sus hojas para aliviar dolores producidos por espasmos intestinales (cólicos), para mejorar la digestión, para ayudar a la expectoración en caso de congestión, gripe o bronquitis y sobre todo para aliviar los dolores de cabeza, migrañas o jaquecas, ya que el mentol alivia el dolor a la vez que libera la presión del riego sanguíneo cerebral.

En su uso externo se utiliza para aliviar las piernas cansadas, para mejorar la circulación sanguínea, para tonificar los músculos después del ejercicio o para realizar friegas en el pecho para descongestionarlo. Se recomienda realizar enjuagues con unas gotas de aceite esencial de menta pura diluidas en agua o en una infusión de menta o poleo, para casos de llagas u hongos bucales o halitosis

Aceite de Menta

La esencia de menta es de las más valoradas dentro de la aromaterapia para el tratamiento tanto de enfermedades respiratorias como para favorecer el bienestar físico y mental.

Preparación 

La esencia de menta es de las más valoradas dentro de la aromaterapia para el tratamiento tanto de enfermedades respiratorias como para favorecer el bienestar físico y mental.

-Primero, necesitas reunir los ingredientes necesarios para elaborar el aceite esencial de menta. Coge un puñado de hojas frescas de menta para aprovechar todas sus propiedades al 100% y un aceite natural, como por ejemplo el aceite de almendras  o el aceite de germen de trigo. Por último, requerirás también de un frasco de vidrio oscuro en el que puedas conservar el aceite esencial.
-Lava las hojas de menta con agua fría y retira el exceso de agua colocándoles sobre una servilleta de papel absorbente. Luego, introdúcelas  en un mortero y machácalas bien para que empiecen a liberar toda su esencia
-Introduce las hojas de menta machacadas y su aceite en un cazo pequeño. Vierte en él, el aceite natural que hayas elegido, ya sea el de almendras o el de germen de trigo. Ponlo a fuego lento y deja que repose durante tres horas para que los ingredientes se mezclen y se integren por completo entre si
-Cuando el aceite esté listo, retíralo del fuego y cuélalo con un paño de algodón o gasa. Te recomendamos colar el aceite directamente sobre el frasco de vidrio oscuro en el que vayas a almacenarlo. Si no es posible, hazlo sobre otro recipiente y, luego, con la ayuda de un embudo, introdúcelo en el frasco oscuro. Es importante que el frasco de vidrio quede completamente cerrado y se ubique en un lugar fresco y libre de humedades, solo así el aceite esencial de menta se mantendrá en buenas condiciones para ser usado en más ocasiones

Preparación  fácil

Ingredientes y suministros para crear tu aceite de menta casero: una jarra con tapa que cierre bien, un cuchillo, hojas de menta y un aceite portador.
Lava y seca las hojas de menta y aplástalas o córtalas con un cuchillo filoso para liberar los aceites naturales. Colócalas en la jarra y vierte el aceite portador, sellándola bien. Deja que los aceites naturales penetren en el aceite portador por al menos 24 horas. Cuela el aceite y agrega más hojas de menta cortada y aceite portador y séllala bien. Repite este proceso diariamente por cinco días. Cuela todas las hojas de menta y vierte el aceite en botellas pequeñas. Almacena el aceite en un refrigerador u otro lugar frío para mantenerlo fresco.

Consejos

Este es el aceite que vertirás sobre la menta para preparar el aceite portador con la esencia de la menta. Usa un aceite vegetal sencillo o un aceite ya macerado, que es un aceite que ya ha sido infundido con algo más. Aunque puedes comprar hojas de menta con tu tendero local, puedes descubrir que cultivar tus propias hierbas agregará frescura extra a tu aceite infundido. Elegir el aceite portador es un paso clave. Un aceite rico y pesado es mejor para usarse en el cuerpo, como para un masaje, mientras que otros son más adecuados para tratamientos faciales. Los aceites portadores que pueden ser usados tanto en el rostro como en el cuerpo son los de durazno, almendra y albaricoque; comienza con éstos y luego prueba diferentes esencias con diferentes aceites para ver qué se siente mejor sobre tu cuerpo y rostro. La cantidad de menta que necesites dependerá del tamaño de la jarra que utilizarás para almacenar tu aceite. Recoge o compra suficientes hojas de menta para llenar la jarra casi hasta el tope. La jarra debe estar limpia; si no estás seguro, ponla en agua hervida y permite que se seque al aire.

Usos:

El aceite de menta es un aceite infundido que no sólo es fácil de hacer por tu cuenta, sino que también ofrece muchos beneficios para la salud. Se usa para combatir el estrés, los dolores de cabeza y la indigestión y se ha mostrado que ayuda con los problemas respiratorios. Debido a sus beneficios para la salud, su sabor agradable al paladar y aroma refrescante, puede usarse solo o en champús, jabones y tés. Una vez que hayas aprendido la sencilla técnica para prepararlo, puedes comenzar a crear otros aceites infundidos

  

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