Calas

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Cómo cultivar calas en macetas y cuidados esenciales

te invito a descubrir cómo cultivar calas en macetas y a aprender a cuidarlas de la mejor forma

Zantedeschia aethiopica (no confundir con Spathiphyllum), alcatraz, cala o lirio de agua es una de las flores más singulares y bonitas. La planta puede llegar a medir un metro y medio de alto y en primavera ofrece inflorescencias llamativas que la convierten en una variedad ornamental muy popular. Procede de Sudáfrica y hoy en día podemos encontrarla también en Europa y América.

No obstante, conviene saber que es bastante tóxica, así que hay que tener cuidado a la hora de manipularla o si tenemos mascotas o niños pequeños en casa. No hay que exagerar, basta con ser precavidos, aunque su consumo puede provocar irritaciones, diarreas y en los casos más extremos incluso la muerte.

Curiosidades: los lirios de agua son estandarte de los nacionalistas republicanos irlandeses y, más allá de cuestiones políticas, siempre han sido símbolo de nobleza, finura y amistad. Así que regalar calas puede ser un bonito detalle si queremos transmitir cariño y afinidad por alguien.

1. En primer lugar seleccionaremos el recipiente adecuado, yo he decidido que pondré la maceta en la terraza, así que optaré por una maceta de resina. Colocaremos un plato bajo el recipiente para mantener la humedad y añadiremos bolitas de arcilla expandida en la base. A continuación introducimos sustrato universal.

2. A la hora de extraer la planta de su embalaje original, airearemos la tierra en primer lugar con las manos y después la retiraremos con cuidado plantándola en la nueva maceta.

3. Regar en abundancia antes de colocar nuestra bella cala en su lugar definitivo.

(Si las cultivas a través de rizomas, hazlo en diciembre si colocarás la planta en interiores y en primavera si prefieres una exposición exterior)

Fuente: Collage con imágenes de Pixabay

Cuidados de nuestras calas
– Las calas admiten tanto el cultivo en interior como en exterior y se desarrollan mejor en exposiciones sombreadas. Eso sí, hay que tener muy en cuenta que tanto el chorro de aire de la calefacción como el del aire acondicionado pueden dañar fatalmente la planta.

– Aunque lo mejor es asegurar una temperatura estable entre los 14ºC y los 20ºC, podrían soportar el frío siempre y cuando se protejan de las heladas.

– Lo que resulta esencial es la humedad del suelo, que debe ser constante y para ello hemos colocado un plato en la base de la maceta y bolitas de arcilla taponando los agujeros de drenaje.

– En época de crecimiento y floración regaremos abundantemente la planta y reduciremos el aporte en otoño paulatinamente hasta dejar de regar por completo en invierno.

– Aplicar fertilizante líquido cada dos semanas en época de floración potenciará su belleza, sobre todo si poseemos una variedad coloreada. En época de crecimiento, pero no de floración, aportaremos fertilizante soluble en agua cada quince días. Tras la floración, aplicaremos un fertilizante rico en potasio y colocaremos la maceta en un lugar fresco y oscuro hasta que las hojas se marchiten, entonces podremos cortarlas.

– Truco: Si la flor se corta antes de que produzca semilla, podrá florecer de nuevo.

– Mucho cuidado con los caracoles y las babosas, porque entre todas las plagas que pueden atacar las calas estas son las más comunes y peligrosas. Otras plagas: pulgones, moscas blancas…

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