Ya tienen sus remeras celestes distintivas, aunque sale una segunda y última tanda. Algunos se van antes para participar de los “Días en las Diócesis” o “Pre Jornada”; otros viajan directo para la Jornada Mundial de la Juventud, que se desarrollará del martes 22 al domingo 27 de enero de 2019 en Ciudad de Panamá.

Los 600 uruguayos aceleran la cuenta regresiva para el masivo encuentro con el Papa Francisco y calientan los motores en este último tramo. El pasado miércoles 5 de diciembre, celebraron la misa de universitarios y de envío a la Jornada en la parroquia Tierra Santa, ubicada en la ciudad de Montevideo. Estuvo presidida por el cardenal Daniel Sturla (arzobispo) y concelebrada por seis sacerdotes.

El punto más alto fue el encuentro de peregrinos, que se realizó luego de la eucaristía en la “Casa Nazaret”, la sede de la Fraternidad Contemplativa María de Nazaret, un movimiento perteneciente a la Familia Salesiana, que propone una vida contemplativa en medio del mundo. En general, sus miembros son conocidos como “Jóvenes Nazarenos Uruguayos”.

Los participantes se dividieron en pequeños equipos para conocerse mejor. Hubo una ronda de presentaciones, donde cada uno compartió si era su primera JMJ, cómo recibió el llamado para ir, qué siente en el camino de preparación y qué frutos espera alcanzar.

Además, se proyectó un video con un mensaje del Santo Padre a los voluntarios y se compartieron testimonios de personas que ya vivieron otras ediciones de la Jornada. La reunión terminó con una oración en conjunto y con una foto de todo el grupo asistente, que fue compartida en las redes sociales de la Arquidiócesis de Montevideo, sumándose al furor del hashtag #NosVemosEnPanamá.

En primera persona

Agustina Pérez y Santiago Gil se conocen desde 2016 e integran el movimiento nazareno. Ella ya estuvo en Río de Janeiro y en Cracovia. Él participa por primera vez. Cuentan que, en 2016, luego de conocer la sede de la próxima Jornada, comenzaron a preparar el corazón, planificar actividades para recaudar fondos y coordinar la logística.

Las iniciativas para financiar el viaje son múltiples, grupales (como una rifa) e individuales. Por ejemplo, Pérez creó un emprendimiento propio. Se llama “Santa María Artesanías” y vende artículos religiosos por encargo: rosarios, pulseras, llaveros, imágenes.

Cuenta que el elemento común de todas las Jornadas es el espíritu, la alegría de caminar juntos y, sobre todo, “la motivación de llegar a Montevideo y salir a transmitir todo lo que viviste con ese ardor en el corazón”.

Gil siente un “cosquilleo en la panza” al saber que en tan poco tiempo emprenderá su primer viaje fuera de Uruguay. Está feliz por todo lo que se viene: al igual que Pérez, participará de la “Pre JMJ” en la diócesis de Colón – Kuna Yala.

Después de la JMJ, la aventura sigue: varios se irán a México para recorrer sitios emblemáticos, como el santuario de la Virgen de Guadalupe, y regresarán el 6 de febrero a Uruguay.

“Lo único que nos falta como nazarenos es la valija”, dicen entre risas, “porque el resto está encaminado”.

Todavía no se percatan de que faltan pocos días, porque es la primera vez que se hace en enero y no están acostumbrados, pero remarcan la importancia de ir sin expectativas concretas y abrirse a la acción de Dios. ¿Cómo? Con las sorpresas, los detalles de amor y las gracias que Él inspire.

(Corresponsalía para la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en el marco del programa SIGNIS ALC Joven).

*Participante del 2do encuentro presencial de SIGNIS ALC Joven en Panamá y del SIGNIS COMMLab Latinoamérica 2018

fuente http://joven.signisalc.org